HISTORIAS DE VIAJEROS

En los pasados siglos, la gente que tenía la afición de viajar, para conocer e instruirse acerca del pasado y presente de tantos países, al regreso solían escribir un libro acerca de sus vivencias , en especial aquellos que habían estado en contacto con gentes de muy distintas tradiciones.

 Mi Abuelo, en su condición de marino, supo tener no pocos libros de viajeros. Y como  todo niño curioso  metíamos mano en aquellos libros que en general estaban llenos de aventuras. Aunque muchas veces no llegábamos a comprender totalmente el texto, precisamente lo desconocido, se quedaba en nuestra mente no digo un par de días, sino que se instalaba por nuestros meandros neuronales.

 Entre aquellas historias estaba la del viajero que se aventuró a llegar a las poblaciones más nórdicas, ya en el dominio del Polo Norte. Eran aldeas donde la gente vivía de la caza de animales marinos, de la piel y hasta de los cuernos de algunos de ellos como el Narval, que tenía fama de que sus cuernos detectaban los venenos que alguien intentara introducir en la bebida de personajes importantes.

 Se llegó a saber que el mismo Zar de Rusia poseía miles y miles de estas cornamentas, por las que se pagaba muy altos precios. Eran poblaciones de tipo tribal, muy tradicionales en sus costumbres, y todos descendientes de asiáticos.
 Eran personas pacíficas, que agasajaban a todo viajero que se atreviera a llegar hasta su helada comarca, lo que para ellos tales visitantes eran un alto honor que sus dioses tribales les hacían, y luego de la abundante cena, si el matrimonio anfitrión aún no tenía descendencia, el marido como por obra del azar, dejaba a la esposa a solas con el forastero. El dueño de casa tenía la ilusión que ese presente de sus dioses, le dejara a su esposa embarazada. Y al parecer los nativos tuvieron hijos más altos, más fuertes, y al decir de los Abuelos, con inteligencias manifiestas. 

 Cuando cursábamos el bachillerato, tuvimos una Profesora de Biología que nos explicó acerca de los peligros que entrañan para las poblaciones pequeñas y aisladas de las grandes ciudades, la endogamia. Y estas tradiciones que los ya míticos habitantes de las zonas polares practicaban con los viajeros que los visitaban, era un modo de renovar el futuro de toda la tribu. Foto:Laponia Sueca

Comentarios

Albada Dos ha dicho que…
Cómo han cambado muchas cosas, pero viajar antes era un odisea enorme, y hoy en día hasta Laponia es accesible de manera cómoda.

Un abrazo
Beatriz Basenji ha dicho que…
Gracias, Albada Dos!! Lo que me impulsó a publicar esta pequeña historia fue el tema de la Endogamia. En nuestra España hay zonas afectadas a causa de los tantos matrimonios entre las mismas familias de la comarca. Ahora están naciendo niños sordomudos,autistas,etc. etc. Son temas que no se divulgan, pero existen. Feliz día !!

Beatriz.

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