jueves, 12 de enero de 2017

SALA DE PROYECCIONES (II ) El Magnate

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El hombre  casi  giraba sobre  los talones. Estaba  solo en la  inmensa  casa  de  dos plantas.

 Al fin había logrado convencer a A.B. dejarse llevar a los lindes del paraíso.

A.B. además de bella era exuberante. Verla tan solo le motivaba todos los sentidos, y como se confesaba a si mismo, le inspiraba las más encantadoras guarrerías.

Se encontraron en la unión de dos calles dulcificadas por jardines y por veredas por donde paseaban perros de las marcas mas raras llevados por las manos firmes de sus dueños o dueñas.

A.B. era además de bella y exuberante, discreta. Emprendieron la fuga a uno de aquellos hoteles de lujo para anónimos enamorados y fueron desfilando por un sendero interior adornado de plantas tropicales. Retozó como los mismos críos, bebió un par de buenos vasos de whisky, y con la mayor discreción se mandó garganta abajo una pastilla azul-celeste, de la que esperaba al menos un par de milagros.

A.B. estaba eufórica. Ella había sido compañera de estudios y trabajo de la mujer del potentado que tenía allí mismo, entronizado en el lecho y le contaba unas anécdotas más que deliciosas.

Algo de lo que A.B. le hizo partícipe le provocó una risa colosal. Rió lo menos largos cinco o quizá ocho minutos sin poder parar la risa.
Inesperadamente cayó sobre las almohadas y almohadones . Se puso pálido y unos raros sonidos hicieron  cesar  la risa.

Así quedó. Inerte. A.B. se dio cuenta que algo grave pasaba. Llamó a la conserjería y pidió un médico. No había médico. Rogó que llamaran una ambulancia con la mayor urgencia ,pero llegar hasta aquél lugar iba a demorar al menos una hora le anticiparon. En medio de su propia desesperación trató de hacerle respiración boca a boca. Le dió significativos golpes en el pecho, como lo había visto hacer en un programa de T.V., pero el hombre no reaccionó.

Estaba muerto, irremediablemente muerto. Cuando llegó la ambulancia se fue con los enfermeros y lo hizo llevar a la clínica donde ella sabía era atendido. Apenas los camilleros lo ingresaron A.B. desapareció.

Esa noche no había ningún médico de guardia conocido del difunto. Pasaron horas hasta que alguien lo identificó y dieron aviso a la familia. Su mujer estaba de viaje en un país limítrofe. Su cuñado no creyó que el marido de su hermana hubiera muerto de forma repentina y no se dignó llegar a la clínica.

Ahora el hombre comparecía ante el Guía. Había recobrado la euforia. “Chiquillo te haré un monumento!!” le decía al Guía mientras le palmeaba la espalda. “ Le pediré a mi amigo Fernando Botero un monumento de puro bronce . Te hará un poco gordito, seguro, pero tan angelical... “ le vociferaba al Guía. No tomó asiento. Lo sentaron y acto seguido le proyectaron la película.

Mira,ese soy yo con mi primera mujer! Era guapa y tan dulce, pero vivía pendiente de un método de un tal Ogino y llevaba un calendario de no se que fechas, y al llegar a la mitad de cada mes no comparecía en el lecho ni prometiéndole el diamante Koh -i-noor. Era no y no.Cuando le anuncié nuestro divorcio respiró aliviada. Por fin me quitaría de encima. Tuvimos un buen divorcio, con fiesta de Divorciados e invitados especiales , y al final le obsequié un viaje a San Petersburgo, con el que ella soñaba. La compensé tal como le correspondía y quedamos en paz. Y no me paséis la parte de mi segunda mujer, porque era guapísima, pero había que pedir audiencia para que aceptara franquear las puertas de nuestro tálamo matrimonial. Eso es lo que tienen las damas: en el noviazgo son unas leonas y apenas firmanos las actas del Registro Civil, se vuelven icebergs.”
Tuvo una reminiscencia de reflexión y dirigiéndose de lleno al Guía dijo:

Oiga, diga, por qué me viene a mostrar mis aventuras ? ¿Qué está buscando de mí ? ¿Chantajearme acaso? No se moleste, mi mujer sabe que soy un marido infiel pero ella ni se molesta en sacarme a relucir el tema.La tía ésta sabe muy bien que junto a mí vale millones. Sin mí tendría que ponerse a vender cigarrillos en un estanco.”

-Oh, no, nada de eso. Aquí cumplimos nuestro sacro deber mostrando las filmaciones. Eso es todo.

-Mire Don, aquí entre nosotros que al fin y al cabo estamos entre hombres, de lo único que me enorgullezco es haber follado al mejor de los estilos ! Con Arte, con pasión, como Dios manda! Y no quiera saber la cantidad de mujeres que hice felices, dichosas, que las elevé a las mismas categorías de las diosas !”


El guía sonrió con su cara de angelote y le mostró la puerta por la que debía dejar la sala.

Y unos segundos antes que traspusiera la puerta, el Guía le dijo:

- La Ley te está marcando que no has amado a ninguna de esas mujeres. Para ti fueron simples transacciones, como todos tus negocios.-

Foto:www.decoist.com


lunes, 9 de enero de 2017

SALA DE PROYECCIÓN







El Guía le hizo pasar a la sala. Tomó asiento en un sillón increíblemente mullido y enseguida se apagaron las luces y la película comenzó a rodar.


Se veía que la protagonista era una mujer principal. Presidía fastuosos desfiles. Los hombres de alto penacho se descubrían ante ella ,doblaban la rodilla y besaban su mano.

Aceleraron la película y la mujer apareció vestida de negro leyendo un mensaje importante. Su nuera había muerto en un fatal accidente.La gente en todas partes pensaba que “el fatal accidente “ había sido gestado en alguna de las oficinas de aquella empresa centenaria que ella presidía. Aunque no lo parecía, la protagonista estaba tragando sus propias bilis,mientras avanzaba con su discurso, porque todos los gerentes de sus infinitas empresas enviaban noticias de la conmoción que aquella muerte había causado y cómo en todos los países donde la empresa tenía sus tentáculos la gente armaba sus espontáneos homenajes a la difunta en la plaza principal y las flores se multiplicaban por kilómetros.

Aquél Amor que su nuera había despertado en las multitudes le tenía a ella y sus parientes las propias tripas revueltas. Ella estaba tragando de su propia medicina : indiferencia y desdén . Por primera vez en su vida se había visto sacudida , rechazada, despreciada, mientras se revelaban detalles de la trágica muerte. Y lo peor había sido tener que asistir a las exequias y permanecer de pie, aparentando ser la roca que había sido desde que se convirtiera en “la Firma” .
En el film quedaba todo crudamente narrado. Ya nadie se ahorraba sus malos pensamientos. Los exponían ante las cámaras de la T.V. sugiriendo que “ el accidente se había gestado en el entorno de la Empresa” . La gente la odiaba. Hielo puro le caló el Alma. Ella igual a las mujeres condenadas por crímenes probadamente cometidos.Una vulgar rea de los peores suburbios. Vacía como jamás lo estuvo.Se puso de pie sin que el Guía se lo sugiriera. Y sus pasos la llevaron a la puerta de salida. Se volvió para preguntar: “¿Están los protocolos ya dispuestos para recibirme?”

El Guía sonrió con generosidad. “Aquí no existen los protocolos. Estamos automatizados desde siempre” .


Hicieron pasar al siguiente de la fila. Era un tío dicharachero, que tanto gustaba hacer reír a los presentes como bromear señalando la tartamudez de uno,adjudicar apodos de los más cutres a los otros o reír de la vecina que entre los 40 y los 50 había tenido un bebé y él no tuvo mejor ocurrencia que largar aquella frase: “Ya que no éramos pocos parió la abuela!”. El guía le dejó expresarse mientras le conducía al mismo sillón del pequeño cinema. Comenzó a rodarse la película.

El nuevo espectador se vio a si mismo haciendo anotaciones en un grueso libro. Un poco después sus socios también se inclinaban sobre el libro y estampaban una firma. Luego se marchaban cada uno a continuar su tarea y cuando estaba seguro de no ser visto por persona alguna, borraba una de las tres cifras , la que le correspondía a él mismo y escribía con esmero una cantidad mas pequeña que la de sus socios y acto seguido firmó la conformidad.
Mientras observaba azorado las imágenes no llegaba a comprender cómo ni quien había filmado aquellos instantes, incluso mostrando los detalles de sus gestos y hasta sus sucias manos.

Había una escena que se repetía y repetía . Luego se vió en aquella discusión acalorada donde uno de sus socios le estaba aplicando lleno de rabia unas buenas trompadas mientras le acusaba de ladrón, de haberle robado todos esos años de esfuerzo, casi de esclavitud … La película continuaba en otro lugar, con otro libro de entradas y salidas. Y él siempre con un lapiz y una goma de borrar, luego que su eterno socio - su mismo hermano - firmara y firmara. En la última escena, se vió a si mismo discutiendo ásperamente con su hermano al que se veía realmente indignado gritando a viva voz:”Tramposo, tramposo, toda la vida fuiste un tramposo, primero con nuestro Padre, luego conmigo y con Alfredo, y yo infeliz de mí, que te creía inocente, y continué la sociedad contigo!” mientras le hacía retroceder por un pasillo atestado de mercaderías .De no haberse apartado de un salto hacia atrás, su hermano Darío le hubiera dado con mas rabia aún, otras regias trompadas. Por quien sabe qué extraño poder Darío se contuvo; se dio la vuelta y se refugió en su propia oficina. No pasó una hora cuando el protagonista del film cayó desde una escalera deslizable y allí mismo terminó sus dias en la Tierra.

-Por aquella puerta puede salir de la sala.

-¿Qué pasa ?- interrogó angustiado al guía.

-Aquí no pasa nada. El film nos lo dice todo.

Avanzó por un pasillo que se extendía más y mas hacia un punto difuso donde una luz grisácea dominaba. No supo cómo ni de donde surgieron otras sombras igual que él. Lo raro era no respirar. Unos instantes posteriores descubrió que tampoco caminaba pero una fuerza allí dominante le impelía a circular por el interminable pasillo.

Cuando fueron dejados bajo el dominio de la luz grisácea , muchos seres se movían como si danzaran. El mismo se movió en líneas diagonales chocando con los que allí estaban y rebotando como las pelotas de tennis. Era un juego, pensó.
Se chocó con algo que comenzó a batirlo, como si él mismo fuera un huevo caído en un bol inmenso . Se parecía a una máquina que había visto en una exposición de elementos para la gastronomía. Quiso pedir socorro y así comprobó que le habían quitado la voz.

Madre, madre!” clamaba para si mismo. Luego de un tiempo imposible de calcular su madre apareció como siempre. Tranquila, realizando sus labores de encaje. Miró por un brevisimo tiempo como él era batido y continuó la labor.

Mientras rebotaba a la velocidad de la máquina, la madre hizo un alto. Detuvo sus hábiles manos y con ternura le dijo:

Ninguno de la familia te podemos liberar. Has caído en la Máquina y ella está programada por las Leyes “.

(Continuará)

Foto: www.noticiasr17.com







martes, 27 de diciembre de 2016

LA VOLUNTARIA




Contaba el Abuelo – que siendo ya jubilado, y dándose a viajar,tuvo oportunidad de alojarse en una antigua casa rural cuya anfitriona, era muy conocida y respetada por todos sus vecinos. Charla vá, charla viene, la misma Doña Edwige le narró su propia historia.

Le disgustaba mencionar que ella junto a decenas de austríacos habían cruzado las fronteras y se habían refugiado en Italia,cerca de Rímini. Siempre convencidos que iban a retornar a su país muy pronto. Mas, el “pronto” nunca pasó por aquellos pueblos de la provincia de Pésaro y Edwige y su familia se quedaron unas veces por Santángelo in Vado, otras por Sassocorvaro.

Edwige bien hubiera podido ser una Miss Italia, una Miss Austria de estos tiempos. Era singularmente bella. Terminada la guerra del 14 el hambre reinaba por doquier. El final de la contienda trajo a los sobrevivientes de los campos de batalla, y eran enviados para su recuperación a diversas zonas.

Fue por entonces que una paisana de la Austria Imperial les visitó, dejando entrever que estaba buscando voluntarias. La madre de la hermosa Edwige sabía que se llamaba “voluntarias” a las personas que se ofrecían para atender a los soldados heridos, a las que enseñaban a curar heridas, cambiar vendajes y asistir a los pocos médicos que remendaban a los mutilados de entonces.De modo que alentó a sus tres hijas a formar parte del grupo de las voluntarias, dado que todos debían esforzarse en atender aquellos hombres malheridos que habían arriesgado sus vidas para salvar a la patria.

Así fue como Edwige se despidió de la familia y fue a cumplir con su deber de voluntaria.

Lo que más asombro le causaría era la hermosa residencia, a los pies de una suave pendiente, digna de cualquier conde o barón de la mejor aristocracia. Allí no solo no encontró las clásicas camas de hierro de los hospitales,ni olores a desinfectantes, sino unas alcobas con fina tapicería y alfombras guarneciendo las mismas paredes con paisajes de ensueño y unos aromas salidos de la multitud de rosas que adornaban el lugar. En el gran salón de la residencia estaba el piano, en el cual a casi todas las horas alguien le arrancaba valses y más valses.

Como decía Doña Edwige :ya somos todos adultos y no vamos a perder el tiempo con los detalles. Despertó una mañana, con atroces dolores y en medio de la buena voluntad de la dueña de la mansión, y de un médico que siempre acudía a visitar la casa, Edwige parió un robusto bebé, de esos tan llorones que te rompen los tímpanos.

Nadie intentó que se convirtiera en madre y lo cierto que nunca lo sintió de ese modo.Para ella se trató de un accidente. Al momento que alguien decidió llevarse al bebé, abandonó para siempre su puesto de “voluntaria” y regresó a la casa familiar.

Muchos años después, cuando ella estaba casada con el Augusto y tenían su propia prole, apareció un niño acompañado de una monja de las del otro pueblo y le hicieron saber que ese niño era hijo suyo.
Cómo se atreve a decir que es hijo mío?” ,le gritó con todo su orgullo herido a la monja. Y acto seguido se puso a reír. “Hijo mío y de cuántos padres?” -Llevese a este niño de aquí. Yo no lo conozco.

Volvió ya muchachito, a punto de dejar de ser lampiño, a rogarle que le reconociera como hijo. Contó a toda la familia de cómo lo habían criado las monjas y cómo le habían impuesto el nombre de Giovanni Battista di Sassocor, porque en el intento de ponerle por apellido el nombre del pueblo – Sassocorvaro - el furriel a cargo del registro ,que tenía una letra tan grande como las uñas de sus dedos, no hizo lugar a “Sassocorvaro” y tan solo llegó a escribir “Sassocor”.

La familia al completo estalló en carcajadas. Pobre crío ! No ser reconocido ni por la mujer que lo parió y encima, tener que portar de por vida la mitad del pueblo en que nació, porque la otra mitad no cabía en el libro oficial del Registro de Nacimientos.

Doña Edwige se encogió de hombros.

-¿Qué le parece? Salir de mi casa como señorita de buena familia para hacer de Voluntaria cuidando la convalescencia de medio centenar de soldados heridos de guerra, y encontrarme besada, abrazada, desvestida por tantos y tantos coroneles, edecanes, capitanes de navío, que si bien me dejaban buenas propinas, entre tanto abrazo y ardientes besos, me dejaron una semilla de las que nacen a los nueve meses !!No es justo. Soy una señora.Una mujer digna de sus antepasados. ¿Por qué debo reconocer una fatalidad que debí traer a este mundo sin mi consentimiento?

Me vino a entrevistar Doménico Bartolomei, el cura de Sassocorvaro. Me dió a entender su catecismo. Lo escuché porque soy una mujer educada.Cuando terminó su discurso le dije:

-No se hubiera tomado la molestia, señor cura. Es cierto que he parido justo en medio del Ferragosto al pequeño Giovanni Battista di Sassocor, por una inexplicable distracción de su Jefe de Ud. Discuta lo que quiera con EL , conmigo nó, porque yo joven mujer me limité a parir un bebé por caso extremo de la Vida. Lo justo hubiera sido que lo parieran los señores coroneles, edecanes, capitanes de navío a los que hice el favor.Yo, señor cura, fui a esa casa creyendo que iba a ser una Voluntaria, una aprendiz de enfermera, y con gusto le hubiera limpiado a los pobres soldados hasta sus culos. En cambio hube de prostituírme. Si estaríamos sobre una nave de ultramar, ahora mismo le pediría que se fuera al carajo a tomar buenos vientos. ¿Capito?

Entrecerró los ojos, antes de concluir: El cura, en un último esfuerzo por torcer mi voluntad, se ofreció a dar su propio apellido al joven Giovanni Battista y si era necesario renunciaría a su vocación sacerdotal. “¿Qué debo pensar? Con tantos debí acostarme, que también su persona estuvo en la lista? Emprenda su marcha, señor cura,y siga vendiendo sus catecismos.Yo soy la digna madre de mis dignos hijos, habidos con el Augusto. Vaya a buscar a los que pecaron conmigo y pídales a ellos- los señores héroes salvadores de la Patria - lo que me está pidiendo a mí. Seguro que para la tal misión no se va a gastar la suela de sus zapatos!”

Ilustración:VESTUARIO ESCÉNICO.wordpress.com










domingo, 18 de diciembre de 2016

EL S I M I O









Ya sabemos cuanto trajín lleva el mes de Diciembre en todas las latitudes. A partir del 15 vamos todos como impulsados por un cohete de los que te llevan al Cosmos.

Sucede que en esta pasada semana, venía la marcha complicadísima, y arrancamos para el Súper muy temprano para efectuar alguna compra. Y como ocurre cuando mayor prisa tenemos, algo no se ajusta a nuestra velocidad. Así fue que el stand de cierta especialidad culinaria no había iniciado su jornada y no tuvimos otra solución más que esperar a que los dependientes llegaran y se pusieran en funciones.

A los cinco minutos de espera aparece una señora algo mayor, con la que trabamos lo que parecía un diálogo de circunstancias.

A poco de iniciar la charla, observando un simpático juguete que se exhibía en el área de la Juguetería – el cual era un monito - se deshace la señora en alabanzas hacia el monito y nos cuenta:

Mi yerno - que no porque sea mi yerno es un emprendedor nato – se puso a instalar una casa de fiestas, ambientada tanto para niños como adultos. Estaba él abocado a sus asuntos, cuando emprendimos un viaje a un país limítrofe, y de tanto que vimos y recorrimos, nos topamos con un mono enorme, como el que se trae Sigourney Weaver a su regreso de unas vacaciones, en el film “Armas de Mujer” (Secretaria Ejecutiva).

” Esto puede causar impacto en el nuevo negocio de nuestro yerno – pensamos - y ahí mismo decidimos su compra”.

Y no quiera saber usté, los billetes verdes que le tuvimos que poner en medio del pasaporte al controlador de turno. Así ingresó el Señor Mono en nuestras vidas.

Que ahora paso a contar los milagros del señor Mono. Asuntos de la actual tecnología ! Instala nuestro yerno al Mono en un sitio estratégico, al final del salón, a la salida de los toilettes .

Y este señor Mono – no siempre - cuando pasaban algunos clientes , les silbaba y luego decía “Wow” con un énfasis muy marcado. No todos prestaban atención a esos detalles , pero sobre todo las señoras, no podían ignorar ni el silbido ni el “Wow” ,y cuando descubrían que partían del Señor Mono, se tronchaban de la risa y luego enviaban a alguna de la familia, para ver que el mono repitiera su gracia.

En poco tiempo, el Señor Mono fue el imán del éxito del local de nuestro hijo putativo.

No vá que un día de jolgorio acude invitado por el dueño de la fiesta, un sargento que se desempeñaba en la seccional de Policía más cercana. Un tío del tamaño de un ropero, de esos con cara de malos que imponen cierto pavor si uno les mira de frente. Pesado. Para avanzar el pie derecho le pedía permiso al izquierdo, mientras bamboleaba su humanidad . Y así, sin apuro va el hombre a visitar el sanitario y a la salida, el Señor Mono lo silba, y a continuación le lanza el “Wow” . Le mudó la palidez del rostro y se le hizo encarnado. Se le triangularon las cejas, se volvió para atrás y recorrió la batería de baños, intentando averiguar quién se atrevió a dedicarle un silbido de galante admiración, remachado por el “wow” . Nadie. No había nadie.

Ya rojo de furia se encaminó a la Recepción y pidió hablar con el Gerente, es decir mi yerno. 

Qué cómo se atreven a silbarle y provocarle, tan luego a él, un honesto servidor público que vela por la seguridad del vecindario y que si se hallaba en ese lugar era precisamente, por la amistad que le unía con el dueño de la fiesta que le honraba con la invitación.

Entonces mi yerno le explica que el silbido y el “wow” no partieron de persona alguna, sino del simio instalado antes de la salida de los sanitarios. Venga conmigo y le mostraré .”¿El Simio?” pregunta el sargento confundido. “Ya me va a conocer el tal Simio y su parentela”, proclamaba el sargento mientras avanzaban entre la multitud que se movía al compás de un mambo de Perez Prado.

Van al lugar, mira el hombre hacia el sitial del  Señor Mono y  éste   ni silba ni hace el “wow” . Total que se lo llevó a mi yerno detenido por desacato a la autoridá pública.

¿Me cree si le digo que nos tuvimos que buscar un Abogado para que mi yerno recobrara la libertad ?

Ilustración:www.hebus.com









sábado, 17 de diciembre de 2016

ARBOL DE NAVIDAD



Una querida amiga que reside en una hermosa ciudad nos envió hace unos pocos días la foto de un Arbol de Navidad que el Alcalde había hecho instalar en un lugar muy emblemático. Nuestra amiga nos preguntaba nuestra opinión.

El árbol era totalmente ecológico: un cono relativamente alto, de tono turquesa, al que habían colgado unos globos blancos y rojos, que no pasaban de una triste decena.

Le dije: En tiempos de Austeridad, es loable el criterio adoptado por quienes decidieron su instalación. Posee un bonito color y sus ornamentos aunque modestos, allí están.Tal vez habría ganado relevancia de poseer mayor altura. Luego bien iluminado en horas nocturnas, tendría significados especiales para quienes pasaran por ese lugar.

Este Arbolito de Navidad me hizo recordar un cuento o leyenda, de un monje que tan solo poseía una piedra - un modesto canto rodado de los que abundan en los lechos de algunos ríos y lagos - para hacer un puchero o cocido.Eran los tiempos en que la gente se trasladaba por los caminos caminando, a lomo de burro y los que más, montados sobre un caballo.

El monje había pernoctado en el albergue que cierto leñador brindaba a los caminantes que por allí pasaban. Pidió al dueño del albergue una olla grande e introdujo la piedra y la cubrió con agua en abundancia. La puso sobre el fuego de que se valía el leñador para su vida diaria, y los que allí se albergaban observaron con gran curiosidad como sería posible que con tan solo una piedra pudiera obtenerse el caldo mas elogiable de este Mundo, según palabras del Monje.

Uno de los allí presentes recordó que siempre llevaba en su morral unos ajos. Los arrojó a la olla para hacer compañía a la piedra. Otro más,que tenía unas patatas, las lavó con esmero, las cortó en trozos y cayeron dentro de la olla. Una mujer y su hija contribuyeron con unos granos de maíz y unas judías verdes . Alguien dejó caer unas cebollas y lo que quedaba de un ave de corral previamente asada, con la que se había sustentado durante su viaje.Otro de los huéspedes arrojó a la olla unas zanahorias de las que comía su borrico.

Alguien trajo la sal, y algún otro unas lonchas de bacon que fueron previamente cortadas con esmero y calculando el número de comensales. Y el dueño de casa se animó y contribuyó con unos frijoles que le habían quedado en el fondo de un alacena.

A la hora del almuerzo, lagrimeaban de la alegría que les causaba mirar el interior de la olla. Y tal como lo había anunciado el Monje, comieron todos y saciaron su hambre con aquél puchero inolvidable.

¿Qué le faltó al Arbol de Navidad de la otrora bella y pujante ciudad?

Que el mismo Alcalde saliera a conversar con los vecinos y les propusiera llevar tan solo UN adorno, para dar oportunidad de demostrar que CUANDO HAY BUENA VOLUNTAD , todo es posible.


Foto: diseotreecompany.wordpress.com (realizado con envases  para  huevos, coloreados)






miércoles, 14 de diciembre de 2016

U S H U A I A (IV )



Queríamos dedicar un post al mascarón de proa del velero “Duchess of Albany”, que naufragó el 13 de Julio de 1893 en la desembocadura del Río Luz, en aguas del Océano Atlántico,en las  cercanías de  Ushuaia.

Ha querido el Destino, que en el MUSEO DEL FIN DEL MUNDO, se conserve esta obra, que pudo ser rescatada y restaurada con gran esmero por artistas del lugar. Es una pieza de madera tallada , de al menos cinco metros de largo, la cual es exhibida desde una plataforma adherida al cielorraso, de modo que los visitantes podemos admirarla en toda su extensión.

Se trata del retrato de la Princesa Elena Federica Augusta de Waldeck y Pyrmont, nacida en Arolsen, capital de Waldeck, Principado de Alemania. Perteneció a una de las familias de alto linaje de la nobleza europea. En 1882 contrajo matrimonio con el Príncipe Leopoldo ,duque de Albany, hijo menor de la Reina Victoria. Leopoldo fallece en marzo de 1884, víctima de su hemofilia.

Foto:wreck wrak epave wrak pecio

Fuentes: Wikipedia.