martes, 27 de diciembre de 2016

LA VOLUNTARIA




Contaba el Abuelo – que siendo ya jubilado, y dándose a viajar,tuvo oportunidad de alojarse en una antigua casa rural cuya anfitriona, era muy conocida y respetada por todos sus vecinos. Charla vá, charla viene, la misma Doña Edwige le narró su propia historia.

Le disgustaba mencionar que ella junto a decenas de austríacos habían cruzado las fronteras y se habían refugiado en Italia,cerca de Rímini. Siempre convencidos que iban a retornar a su país muy pronto. Mas, el “pronto” nunca pasó por aquellos pueblos de la provincia de Pésaro y Edwige y su familia se quedaron unas veces por Santángelo in Vado, otras por Sassocorvaro.

Edwige bien hubiera podido ser una Miss Italia, una Miss Austria de estos tiempos. Era singularmente bella. Terminada la guerra del 14 el hambre reinaba por doquier. El final de la contienda trajo a los sobrevivientes de los campos de batalla, y eran enviados para su recuperación a diversas zonas.

Fue por entonces que una paisana de la Austria Imperial les visitó, dejando entrever que estaba buscando voluntarias. La madre de la hermosa Edwige sabía que se llamaba “voluntarias” a las personas que se ofrecían para atender a los soldados heridos, a las que enseñaban a curar heridas, cambiar vendajes y asistir a los pocos médicos que remendaban a los mutilados de entonces.De modo que alentó a sus tres hijas a formar parte del grupo de las voluntarias, dado que todos debían esforzarse en atender aquellos hombres malheridos que habían arriesgado sus vidas para salvar a la patria.

Así fue como Edwige se despidió de la familia y fue a cumplir con su deber de voluntaria.

Lo que más asombro le causaría era la hermosa residencia, a los pies de una suave pendiente, digna de cualquier conde o barón de la mejor aristocracia. Allí no solo no encontró las clásicas camas de hierro de los hospitales,ni olores a desinfectantes, sino unas alcobas con fina tapicería y alfombras guarneciendo las mismas paredes con paisajes de ensueño y unos aromas salidos de la multitud de rosas que adornaban el lugar. En el gran salón de la residencia estaba el piano, en el cual a casi todas las horas alguien le arrancaba valses y más valses.

Como decía Doña Edwige :ya somos todos adultos y no vamos a perder el tiempo con los detalles. Despertó una mañana, con atroces dolores y en medio de la buena voluntad de la dueña de la mansión, y de un médico que siempre acudía a visitar la casa, Edwige parió un robusto bebé, de esos tan llorones que te rompen los tímpanos.

Nadie intentó que se convirtiera en madre y lo cierto que nunca lo sintió de ese modo.Para ella se trató de un accidente. Al momento que alguien decidió llevarse al bebé, abandonó para siempre su puesto de “voluntaria” y regresó a la casa familiar.

Muchos años después, cuando ella estaba casada con el Augusto y tenían su propia prole, apareció un niño acompañado de una monja de las del otro pueblo y le hicieron saber que ese niño era hijo suyo.
Cómo se atreve a decir que es hijo mío?” ,le gritó con todo su orgullo herido a la monja. Y acto seguido se puso a reír. “Hijo mío y de cuántos padres?” -Llevese a este niño de aquí. Yo no lo conozco.

Volvió ya muchachito, a punto de dejar de ser lampiño, a rogarle que le reconociera como hijo. Contó a toda la familia de cómo lo habían criado las monjas y cómo le habían impuesto el nombre de Giovanni Battista di Sassocor, porque en el intento de ponerle por apellido el nombre del pueblo – Sassocorvaro - el furriel a cargo del registro ,que tenía una letra tan grande como las uñas de sus dedos, no hizo lugar a “Sassocorvaro” y tan solo llegó a escribir “Sassocor”.

La familia al completo estalló en carcajadas. Pobre crío ! No ser reconocido ni por la mujer que lo parió y encima, tener que portar de por vida la mitad del pueblo en que nació, porque la otra mitad no cabía en el libro oficial del Registro de Nacimientos.

Doña Edwige se encogió de hombros.

-¿Qué le parece? Salir de mi casa como señorita de buena familia para hacer de Voluntaria cuidando la convalescencia de medio centenar de soldados heridos de guerra, y encontrarme besada, abrazada, desvestida por tantos y tantos coroneles, edecanes, capitanes de navío, que si bien me dejaban buenas propinas, entre tanto abrazo y ardientes besos, me dejaron una semilla de las que nacen a los nueve meses !!No es justo. Soy una señora.Una mujer digna de sus antepasados. ¿Por qué debo reconocer una fatalidad que debí traer a este mundo sin mi consentimiento?

Me vino a entrevistar Doménico Bartolomei, el cura de Sassocorvaro. Me dió a entender su catecismo. Lo escuché porque soy una mujer educada.Cuando terminó su discurso le dije:

-No se hubiera tomado la molestia, señor cura. Es cierto que he parido justo en medio del Ferragosto al pequeño Giovanni Battista di Sassocor, por una inexplicable distracción de su Jefe de Ud. Discuta lo que quiera con EL , conmigo nó, porque yo joven mujer me limité a parir un bebé por caso extremo de la Vida. Lo justo hubiera sido que lo parieran los señores coroneles, edecanes, capitanes de navío a los que hice el favor.Yo, señor cura, fui a esa casa creyendo que iba a ser una Voluntaria, una aprendiz de enfermera, y con gusto le hubiera limpiado a los pobres soldados hasta sus culos. En cambio hube de prostituírme. Si estaríamos sobre una nave de ultramar, ahora mismo le pediría que se fuera al carajo a tomar buenos vientos. ¿Capito?

Entrecerró los ojos, antes de concluir: El cura, en un último esfuerzo por torcer mi voluntad, se ofreció a dar su propio apellido al joven Giovanni Battista y si era necesario renunciaría a su vocación sacerdotal. “¿Qué debo pensar? Con tantos debí acostarme, que también su persona estuvo en la lista? Emprenda su marcha, señor cura,y siga vendiendo sus catecismos.Yo soy la digna madre de mis dignos hijos, habidos con el Augusto. Vaya a buscar a los que pecaron conmigo y pídales a ellos- los señores héroes salvadores de la Patria - lo que me está pidiendo a mí. Seguro que para la tal misión no se va a gastar la suela de sus zapatos!”

Ilustración:VESTUARIO ESCÉNICO.wordpress.com










domingo, 18 de diciembre de 2016

EL S I M I O









Ya sabemos cuanto trajín lleva el mes de Diciembre en todas las latitudes. A partir del 15 vamos todos como impulsados por un cohete de los que te llevan al Cosmos.

Sucede que en esta pasada semana, venía la marcha complicadísima, y arrancamos para el Súper muy temprano para efectuar alguna compra. Y como ocurre cuando mayor prisa tenemos, algo no se ajusta a nuestra velocidad. Así fue que el stand de cierta especialidad culinaria no había iniciado su jornada y no tuvimos otra solución más que esperar a que los dependientes llegaran y se pusieran en funciones.

A los cinco minutos de espera aparece una señora algo mayor, con la que trabamos lo que parecía un diálogo de circunstancias.

A poco de iniciar la charla, observando un simpático juguete que se exhibía en el área de la Juguetería – el cual era un monito - se deshace la señora en alabanzas hacia el monito y nos cuenta:

Mi yerno - que no porque sea mi yerno es un emprendedor nato – se puso a instalar una casa de fiestas, ambientada tanto para niños como adultos. Estaba él abocado a sus asuntos, cuando emprendimos un viaje a un país limítrofe, y de tanto que vimos y recorrimos, nos topamos con un mono enorme, como el que se trae Sigourney Weaver a su regreso de unas vacaciones, en el film “Armas de Mujer” (Secretaria Ejecutiva).

” Esto puede causar impacto en el nuevo negocio de nuestro yerno – pensamos - y ahí mismo decidimos su compra”.

Y no quiera saber usté, los billetes verdes que le tuvimos que poner en medio del pasaporte al controlador de turno. Así ingresó el Señor Mono en nuestras vidas.

Que ahora paso a contar los milagros del señor Mono. Asuntos de la actual tecnología ! Instala nuestro yerno al Mono en un sitio estratégico, al final del salón, a la salida de los toilettes .

Y este señor Mono – no siempre - cuando pasaban algunos clientes , les silbaba y luego decía “Wow” con un énfasis muy marcado. No todos prestaban atención a esos detalles , pero sobre todo las señoras, no podían ignorar ni el silbido ni el “Wow” ,y cuando descubrían que partían del Señor Mono, se tronchaban de la risa y luego enviaban a alguna de la familia, para ver que el mono repitiera su gracia.

En poco tiempo, el Señor Mono fue el imán del éxito del local de nuestro hijo putativo.

No vá que un día de jolgorio acude invitado por el dueño de la fiesta, un sargento que se desempeñaba en la seccional de Policía más cercana. Un tío del tamaño de un ropero, de esos con cara de malos que imponen cierto pavor si uno les mira de frente. Pesado. Para avanzar el pie derecho le pedía permiso al izquierdo, mientras bamboleaba su humanidad . Y así, sin apuro va el hombre a visitar el sanitario y a la salida, el Señor Mono lo silba, y a continuación le lanza el “Wow” . Le mudó la palidez del rostro y se le hizo encarnado. Se le triangularon las cejas, se volvió para atrás y recorrió la batería de baños, intentando averiguar quién se atrevió a dedicarle un silbido de galante admiración, remachado por el “wow” . Nadie. No había nadie.

Ya rojo de furia se encaminó a la Recepción y pidió hablar con el Gerente, es decir mi yerno. 

Qué cómo se atreven a silbarle y provocarle, tan luego a él, un honesto servidor público que vela por la seguridad del vecindario y que si se hallaba en ese lugar era precisamente, por la amistad que le unía con el dueño de la fiesta que le honraba con la invitación.

Entonces mi yerno le explica que el silbido y el “wow” no partieron de persona alguna, sino del simio instalado antes de la salida de los sanitarios. Venga conmigo y le mostraré .”¿El Simio?” pregunta el sargento confundido. “Ya me va a conocer el tal Simio y su parentela”, proclamaba el sargento mientras avanzaban entre la multitud que se movía al compás de un mambo de Perez Prado.

Van al lugar, mira el hombre hacia el sitial del  Señor Mono y  éste   ni silba ni hace el “wow” . Total que se lo llevó a mi yerno detenido por desacato a la autoridá pública.

¿Me cree si le digo que nos tuvimos que buscar un Abogado para que mi yerno recobrara la libertad ?

Ilustración:www.hebus.com









sábado, 17 de diciembre de 2016

ARBOL DE NAVIDAD



Una querida amiga que reside en una hermosa ciudad nos envió hace unos pocos días la foto de un Arbol de Navidad que el Alcalde había hecho instalar en un lugar muy emblemático. Nuestra amiga nos preguntaba nuestra opinión.

El árbol era totalmente ecológico: un cono relativamente alto, de tono turquesa, al que habían colgado unos globos blancos y rojos, que no pasaban de una triste decena.

Le dije: En tiempos de Austeridad, es loable el criterio adoptado por quienes decidieron su instalación. Posee un bonito color y sus ornamentos aunque modestos, allí están.Tal vez habría ganado relevancia de poseer mayor altura. Luego bien iluminado en horas nocturnas, tendría significados especiales para quienes pasaran por ese lugar.

Este Arbolito de Navidad me hizo recordar un cuento o leyenda, de un monje que tan solo poseía una piedra - un modesto canto rodado de los que abundan en los lechos de algunos ríos y lagos - para hacer un puchero o cocido.Eran los tiempos en que la gente se trasladaba por los caminos caminando, a lomo de burro y los que más, montados sobre un caballo.

El monje había pernoctado en el albergue que cierto leñador brindaba a los caminantes que por allí pasaban. Pidió al dueño del albergue una olla grande e introdujo la piedra y la cubrió con agua en abundancia. La puso sobre el fuego de que se valía el leñador para su vida diaria, y los que allí se albergaban observaron con gran curiosidad como sería posible que con tan solo una piedra pudiera obtenerse el caldo mas elogiable de este Mundo, según palabras del Monje.

Uno de los allí presentes recordó que siempre llevaba en su morral unos ajos. Los arrojó a la olla para hacer compañía a la piedra. Otro más,que tenía unas patatas, las lavó con esmero, las cortó en trozos y cayeron dentro de la olla. Una mujer y su hija contribuyeron con unos granos de maíz y unas judías verdes . Alguien dejó caer unas cebollas y lo que quedaba de un ave de corral previamente asada, con la que se había sustentado durante su viaje.Otro de los huéspedes arrojó a la olla unas zanahorias de las que comía su borrico.

Alguien trajo la sal, y algún otro unas lonchas de bacon que fueron previamente cortadas con esmero y calculando el número de comensales. Y el dueño de casa se animó y contribuyó con unos frijoles que le habían quedado en el fondo de un alacena.

A la hora del almuerzo, lagrimeaban de la alegría que les causaba mirar el interior de la olla. Y tal como lo había anunciado el Monje, comieron todos y saciaron su hambre con aquél puchero inolvidable.

¿Qué le faltó al Arbol de Navidad de la otrora bella y pujante ciudad?

Que el mismo Alcalde saliera a conversar con los vecinos y les propusiera llevar tan solo UN adorno, para dar oportunidad de demostrar que CUANDO HAY BUENA VOLUNTAD , todo es posible.


Foto: diseotreecompany.wordpress.com (realizado con envases  para  huevos, coloreados)






miércoles, 14 de diciembre de 2016

U S H U A I A (IV )



Queríamos dedicar un post al mascarón de proa del velero “Duchess of Albany”, que naufragó el 13 de Julio de 1893 en la desembocadura del Río Luz, en aguas del Océano Atlántico,en las  cercanías de  Ushuaia.

Ha querido el Destino, que en el MUSEO DEL FIN DEL MUNDO, se conserve esta obra, que pudo ser rescatada y restaurada con gran esmero por artistas del lugar. Es una pieza de madera tallada , de al menos cinco metros de largo, la cual es exhibida desde una plataforma adherida al cielorraso, de modo que los visitantes podemos admirarla en toda su extensión.

Se trata del retrato de la Princesa Elena Federica Augusta de Waldeck y Pyrmont, nacida en Arolsen, capital de Waldeck, Principado de Alemania. Perteneció a una de las familias de alto linaje de la nobleza europea. En 1882 contrajo matrimonio con el Príncipe Leopoldo ,duque de Albany, hijo menor de la Reina Victoria. Leopoldo fallece en marzo de 1884, víctima de su hemofilia.

Foto:wreck wrak epave wrak pecio

Fuentes: Wikipedia.









jueves, 8 de diciembre de 2016

U S H U A I A ( III)






La gente de Ushuaia allí donde te la encuentres, es encantadora. Cuando recorríamos parte del Parque Nacional de Ushuaia, a pie - junto a nuestros compañeros de excursión - nos encontramos en un escarpado sendero con los niños de algún colegio de la zona, y cuando nos vieron avanzar hacia donde ellos estaban, se ubicaron a los costados del sendero y nos aplaudían y saludaban.

 Alguna de las mamás de los niños nos preguntaron qué nos parecía su Parque Nacional. Les respondimos que no podíamos ser más dichosos, felices de recorrer esos senderos que son el límite de verdaderos precipicios mas allá de los cuales, se divisan las aguas de alguno de sus míticos lagos. Y la señora nos abrazó emocionada, orgullosa de que otra gente disfrute de esa Naturaleza salvaje, de que todos los que allí estábamos hubiésemos viajado tantos miles de kilómetros para gozar de esos verdaderos santuarios que la Naturaleza creó a través de siglos y milenios, y que no debe a la mano del hombre casi nada, excepto algunas barandas dispersas en los costados de los senderos, donde tanto asoman a la superficie rocas como raíces de los árboles del lugar.

Por allí también viven pájaros carpinteros. No les vimos, pero sí pudimos ver los trabajitos que ellos hacen en los árboles.

Poco después llegamos a la Bahía Lapataia . Aunque pareciera un lago, esta Bahía desemboca en el Canal de Beagle. Son una sucesión de espejos de agua que se inician con el Lago Acigami - nombre original que le dieron lo nativos – al que le continúa el Río Lapataia que desemboca en la Bahía Lapataia.
Ya de regreso a la civilización, hicimos un alto en el camino en un parador grandioso, con unas estructuras de madera realizadas por personas no solo de gran experiencia, sino que aman la nobleza y vitalidad de las maderas.

Hemos conocido las turberas, de donde actualmente se exportan cientos de toneladas para mejorar la fertilidad de otras tierras.

Deberíamos escribir otro capítulo contando la gastronomía de Ushuaia. Todos los restaurantes que hemos visitado, son inolvidables. Aquí hay toda un escuela de Señores Chefs, que te presentan pescados,toda clase de mariscos, carne de cordero, vegetales,etc. sabiamente salseados.
Y lo más importante de todo: la gente de esta ciudad , detiene sus autos para que los peatones crucen la calle!

 Aquí te puedes beber los chocolates mas genuinos, con todas las maravillas dulces que puedas imaginar. Allí están.
Si la planta baja del restaurant está a pleno, te habilitan la planta alta para no privarte de un exquisito almuerzo o cena. Aquí puedes adquirir joyas de auténticos creadores suizos. Y las puedes admirar también en el stand de la joyería.

Han transcurrido casi 15 días de nuestro regreso y la sensación que nos embarga es que acabamos de llegar.

Foto:  Típica  esquina céntrica de Ushuaia.

jueves, 1 de diciembre de 2016

U S H U A I A ( II )



Se estima que en la Tierra del Fuego vivieron unos 6 mil años dos tribus:los selkhnam u onas, y los yamanas.

Los Selkhnam vivieron al norte de la isla de Tierra del Fuego y procedían de los tehuelches que habitaban la Patagonia . Los yamanas vivieron al sur.Todos fueron nómades, cazadores y recolectores. Ambas etnias se han extinguido, pero muchas familias están emparentadas con ellos.
No podemos dejar de señalar que fueron los colonos europeos quienes se dedicaron a su extinción para arrebatar su territorio.

Estos primitivos pobladores de la Tierra del Fuego no eran guerreros. No tuvieron contacto los del norte con los de sur. Sus vidas fueron de las más difíciles que puedan darse, dado lo extremo de las temperaturas y considerando que el invierno en esa región del Planeta dura 9 meses, en algunos de los cuales apenas les llega una hora de sol al día. Los vientos son inclementes y avanzan desde el continente antártico, que se halla a unos mil kms de distancia, más al sur.
Subsistían cubriendo sus cuerpos con grasas de ballena y pieles. Las mujeres eran las que remaban en sus típicas canoas y el hombre cazaba.
Personalmente hubiésemos querido que el genoma humano hubiera estado disponible hace un siglo, para haber logrado conocer de dónde había llegado esta gente, que tuvo el coraje de habitar uno de los sitios mas desconocidos del Planeta y a la vez, uno de los que mayor interés despertó en los navegantes que se atrevieron a llegar a esa zona.

La Tierra del Fuego figura en mapas muy antigüos. El Profesor Paul Gallez, Cartógrafo que ha estudiado minuciosamente y cotejado los mapas de Hammer, como el de Al-Juarizmi, reconoce que este último es el autor del mapa”mas antiguo que represente América del Sur con sus dos orillas, la del Pacífico y la del Atlántico”.
Más aún, Gallez se pregunta: “¿Al-Juarizmi tenía entonces mejores informaciones que Hammer? ¿Se conocía mejor la Tierra del Fuego en Bagdad en 833 que en Florencia en 1489?”

Las grandes incógnitas de nuestro Mundo. Y de esta Tierra del Fuego, que tuvo la desgracia llevada por un tal José Menéndez Menéndez, que propulsó el exterminio de los selkhnam.

Fuentes: “La Cola del Dragón”, de Paul Gallez / Wikipedia.

Foto: calle céntrica de Ushuaia.