lunes, 29 de diciembre de 2008

LA TACITAS


Mú señoras mías: huíd cuando se os aparece una vecina a pediros una tacita de azúcar. Prohibido los empréstitos de azúcar. Y musho menos de aceite. Que no sabéis a donde os puede yevar mesejante favor practicao a una prójima.
Meca...!! Años ha, mi Mujer - que se tiene er vicio de aprendé - se tomaba uno desos cursos de cultura orientá, y se tenía entre otras condiscípulas, una tal Alcira.
Alcira era como una diosa griega, desas ar gusto de Gonzalo Torrente Ballester (El Hostal de los dioses amables). Larga melena dorada, recogida en prolijas trenzas formando un rodete sobre la nuca. Fina. Desas señoras que nacieron pa ricas, y te regalan esas cajas de bombones suizos con unos moñazos de cuento . De cuando en cuando iba er marío a buscarla. Hombre que , fuese er pleno día o la plena noshe, siempre portaba unos anteojos de sol.
Un buen día Alcira busca hablá con mi Mujé en privao.
-Que lo encuentro raro a mi marío. Que va y viene y como que no setermina de ir y er trabajo lo tiene abandonao. Y se anda como esperando que yo me ausente de la casa y si no me voy luego me pide que vaya a la ferretería por tales tornillos, que unas bisagras. Y me camino 15 cuadras pa hacerle el favó. Total pa qué? Yaman los clientes reclamando y le da para largas y no les cumple a ninguno. Y güeno ,que lencontré entre las herramientas una libretica de notas , quesesta, mu prolija, pero que no sentiende ná. Y como veo que tú tiés como un sexto sentío, míramela por favor, a ver si descubres algo...
Mira mi Mujé y en efecto, estaba escrito en espejo. Tonce mi Mujé le comienza a leer. ¿Y de que iba la cosa? Quel tío este se anotaba las hazañas que se cometía con cierta granujilla! A qué horas, cuantas veces, y hasta si había usao preservativo!
Y entre medio desas menudencias se leía: “Recordar devolver taza de azúcar”
Questo vino a sé lo que le dió la pista de quien se trataba.
Una vecina nueva del barrio, que se había mudao hacía poco tiempo con su propio marío y una bebé de poco má de un añito. Y un día le fuera a golpeá la puerta de la casa a Alcira pa pedirle una tacita de azúcar. Y cuando se la trae, le dice:
-Y no me pué dar una taza de aceite pa freír unas papas?
Va Alcira y se la trae. Y ar día siguiente, que si no me pué comprá un poco de pan que no tengo cambio. Por ahí pasaban dos, tres dias sin hacerse ver. Luego continuaba. Que si un poco de leche pa la niña, que un dinerito pal ómnibus, que pan rayao pa unas milanesas... y un par de huevos que me se terminaron.
Y la vez que Alcira le dejó yegar hasta su cocina, como viera que recién sacaba del horno un pastel cambray, a pedí una buena porción. Que si no me pué cuidar la beba un ratico que me tengo que ir al médico y no la quiero yevar, sabe? Y Alcira haciendo de niñera. Así un mes, y otro y otro.
Pa esto , mi Mujé se sintió mú mal, porque sin comela ni bebela lestaba traduciendo las paginitas de la libreta una tras otra.
-Alcira, esta libreta seguro no es de su marío. Quien sabe de ande salió.
-Questa es la letra bien clarita de mi marío. No hay vuelta que dar. Es él.
Que lío, mare mia. Y lo mal, remal que se sentía mi Mujé.
Pasaran un par de meses deste pisodio, y como quel agua se lo había yevao.
Yega una tarde Alcira a la clase mas temprano que lo habituá y como siempre,envuelta en su halo de serenidad y dulzura. Propio una diosa de las que se conocen por el arte griego.Se sienta junto a mi Mujé y le cuenta:
-Me la encaré a la Tacitas! Había argunos vecinos de testigo y me dije esta es la mía. A ver tú, doña Tacitas, cuentamé lo que pasa con mi marío.
-Que va pasar, no pasa ná.
-Oye, guarra, que ni los piés te sabes lavá que hueles como er queso de cabra, y me sé yo toítas las faenas que le haces a mi marío con er apaño del tuyo.Que también me lo sé. Sé valiente al menos y confiesa que haces er comercio carná.
-Que mestás poniendo por puta!?
Tonce los vecinos y testigos la han relajao de arriba abajo, porque toa la vecindá le tenía echao el ojo al asuntiyo.
Y ar finá, la Tacitas , haciendo alarde de sus gomones delanteros exclama:
-Pues sí, pa que lo sepáis toós y os déis por enteráos, me lo foyé bien foyao!!
Respiró hondo Alcira. Mi Mujer tenía el arma rebasándole por los poros de su cuerpo. Y Alcira continuó:
-Pero como la casa era mía, la vendí con muebles, tapicerías,adornos , con tóo y ayer mismo se hizo la entrega.Mi marío no se sabía ná. Los compradores y yo le esperábamos en er living. Pa cuando él hizo su entrada, con la mejor de mis sonrisas le dije:
-Cariño, te presento al nuevo dueño de esta casa.Como tu te andas tan ocupao con tus asuntiyos ni tiempo hubo de comunicarte la novedá. Haz el favor de quitar tus pertenencias, que las mías ya las quité. Y como el Cadillac 1959 también es mío, pues me lo llevo. Que lo pases mú bien, cariño!
Y hasta le dí unas palmaditas en el hombro... - concluyó Alcira.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

LOS MANES

Era el mapa de un planeta extinto. Con todas sus redes fluviales resecadas rabiosamente por el Sol. Y en lo mas profundo yacían dos cráteres brillantes con acaso unas vegetaciones de un profundo verde. Ese era su rostro.
Finalmente suyo. Con todos sus quebrantos y sus arrogantes geiseres, pero fiel a su propia íntima verdad.
Terminaba de ajustarse la última peineta que el viejo le había traído de sus correrías por las orillas de los Continentes. Otro salvaje al que le crecían tres pelillos hirsutos y negros sobre el lomo de la nariz. Y lo que mas adoraba era – cuando él regresaba - arrancarselos con su pincilla. Ah, los pasados bríos! Ahora le bastaba esa peineta para disciplinar la escasa cabellera que le iba quedando.En eso estaba cuando vió a la bisnieta largarse del auto, cruzar el jardin con el cigarrillo entre los labios y el ceño fruncido por feéricos alfileres.
Sacudió la cabeza y la fué a recibir.
Cada visita no era mas que un rollo de quejas y frustraciones.
Trabajaba. Sí. Pero desempeñarse como supervisora, sus ocho horas de trabajo eran un verdadero infierno. Nadie la quería. Se había comprado un coche rojo para salpicar al prójimo los dias de lluvia , según decía, pero a la vez vivía temblando por el temor de que un día u otro se lo requisaran porque la agencia donde lo compró se había mandado la gran estafa.
Tenía un novio cuya madre semana tras semana estaba poco menos que agonizando y como él – pobrecito - no tenía ni un miserable billete en los bolsillos, quien debía comprar las caras medicinas de la moribunda? Ella.
-Pero lo peor de lo peor, y no se me caiga, Bisabuela querida, he descubierto que es un jugador a tiempo completo. Mientras yo me tengo que aguantar mi propia bilis escuchando a mis compañeras cada vez que les hago deshacer una prenda mal confeccionada, mi novio firme como un centinela en los tragamonedas del Casino.
-Dígame que és lo que me pasa, Bisabuela? Parezco meada por los perros!
La Bisabuela la miró igual que a las teteras chinas de una antigüa patrona .Suspiró con holgura y se limitó a responderle:
-Los Manes.
-Los Manes. Y qué son los manes?- interrogó la bisnieta con los labios estirados malamente como buscando el símbolo del infinito en su propio rostro.
La anciana calculó lo difícil que iba a ser explicarle. Se confortó bebiendo un mate antes de comenzar.
-Cual es la definición para tu trabajo? Un infierno de 8 horas. Cuando debes decir a una de tus compañeras: “Esto ha quedado mal. Hay que rehacerlo”, qué pasa por tu mente? “Esta hija de tal por cual qué estaba mirando cuando se equivocó en esto? Ah! Pero me va a escuchar!
Ahí, justo ahi están Los Manes. Oyendo tus pensamientos. Y ahí , te electrizan el aire, te cambian los polos positivos en negativos. Y para cuando tú haces comparecer a la compañera, ya se puso el ambiente como tregua entre basiliscos. Y la chica se va de tu lado deseándote lo peor. Ahí están los Manes de ella resentidos contigo y multiplicándote los episodios uno tras otro. Hay que ser muy cuidadoso cuando se habla y todavía mas cuando se piensa, porque el pensamiento se trasmite por el espacio. Es como una radio que transmite a perpetuidad. Y no me vengas que “la culpa la tienen ellas. No, señorita. Hay algo en tí que provoca que ellas se equivoquen. Y lo de tu novio igual. Son los Manes. Tienes tal novio porque no te mereces otro mejor. Tu vas y vienes con los Manes irritados. Crees que ellos, cuando estas a punto de cometer una tontería te lo avisarán ? Y, si te dieran el aviso, escucharías tú esas vocecitas?
También fuí joven. Lozana y rozagante. C ierta vez iba viniendo con mi cacharro lleno de agua sobre la cabeza y me deleitaba con las nubes rizadas que lucía el cielo esa tarde, cuando una vieja muy vieja y eternammente ociosa ,que estaba sentada en su banco de piedra, dia y noche, noche y día como cumpliendo un extraño misterio, exclamó: “Vaya Muchacha! A tí si que nunca te ocurrirá cosa mala, porque vas cuidada de todo un ejército de Manes!!” y seguí caminando con mi cántaro sobre la cabeza. Miraló. Ahí lo tienes. Sentadito sobre su base y muy juicioso. Porque hasta hoy no se rompió.-

sábado, 20 de diciembre de 2008

ANDREA

Años ha, tuve un pony ar que sacaba de paseo por cierto bosque cercano a mi casa , en cuyo corazón había un haras donde se criaban caballos de pura sangre. Y en una desas caminatas conocí a Andrea. Toda una amazona , que salía a menudo a entrená su cabayo.Y ar verme se ha puesto a reír .
Reía a causa que yo paseaba al pony como a un perrito. O porque entre tantos caballos de gran porte, er mío era una mascota.
Empecemo hablá y resultó que se era una señora que se había viajao medio mundo. Y le fartaba el otro medio.Y asegún avanzaba la conversació uno comprendía que caballo y mujer parecían arrancados de un maravilloso libro de cuentos.
No vamo a presumí de que trabamos con ella una amistad. Mi Mujé y yo fuimos como dos piezas de porcelana que Andrea de tanto en tanto le quitaba er porviyo y nos recobraba pa su colección. Un ratico. Na más.
Parecìa tenerlo tóo en la vía, pero a medida que tu la vas conociendo, escuchando sus sinceramientos, entras a calibrá que son de los má desdichados deste mundo, porque no encuentran Amor. Ella que vivía dando Amor a raudales a su prójimo, que de todos tenía piedá, lo único que le arcanzaba era esa habilidá ajena pa despojarla sin asco.
Hermosa mujé. Desas mujeres que impactan allí donde esten. Su familia provenía del Alto Adigio, por el norte de Italia. Supo viví en una casa solariega con flores a raudales y hasta plantas tropicales y exóticas, que cobijaba bajo un pequeño invernadero. Fué cuando se tuvo que mudar de esa casa cuando sus tiempos empezaron a lacerarnos y entender lo poco que podíamos hacé por su destino. Hacía ya mushos años que entre marío y mujé tenían alcobas diferentes. Y los hijos, se acordaban de su mare solo pa pedirle dinero. Que en la casa desta familia no había ni sábados ni domingos de estarse reunidos en torno a la mesa familiar. Y si arguna vé se reunían era pa discutir a voz en cuello y dando portazos por la casa, como si las puertas fueran culpables de su inquina.
Tonce, Andrea que se tenía sus buenos dias lunares se tomaba esas pastiyitas pa los nervios. Años así. Años.
Ya ni ella ni su marío vivían bajo er mismo techo. El hombre con arguna querida y ella con sus pastiyitas. Enfermó el hombre mú malamente. Se fué poniendo peor y peor y ya su agenda era de una clínica a otra. Casi ni se hablaban de aquella. Pero Andrea le brindaba su compañía serena, íntegra, como siempre. Ya casi muriendo le dijo: “Andrea, cuídate de nuestros hijos. Son tres buitres capaces de arrancarte hasta los ojos a tí, que los has parido. Anoche estuvieron los tres aquí y creyendo que yo estaba en coma discutían sobre lo que cada uno heredará. Y tú ni figuras en sus planes.”
Murió el hombre y fueron las exequias desas que no farta ni figurón ni figurita y la gente provecha pa bastecerse de chismes hasta el próximo evento sociá. Que luego, pasando los dias de náuseas y escalofríos, Andrea se tomó un frasco entero de sus pastiyitas. Ahí nos enteremos que era su tercer intento.
Luego de la recuperació los hijos por no ser mal vistos la internaron en cierta área de Psiquiatría de un famoso Hospital. Allí se instalaran sus protegidas - gual que las garrapatas en la pelambre de los perros - hacerle compañía. Luego de meses le dieron er arta y ála, otra vez a su casa.
Que si pasó un año o más, no estoy seguro y lo intentó nuevamente, arrojándose al mar. Pero un bañero la vió y la salvó. De vuelta a Psiquiatría.
Justo le corresponde un dotó de su misma edá. Divorciao el hombre. Pintón. Simpático. Y esta Andrea era salerosa, cuando quería.Y desde er fondo de su soleá intentó, hilvanó sus frasesitas como una niña jugando con sus muñecas.
“Doctór no le gustaría ir a Egipto, pasear por las Pirámides, dejarse abanicar en uno de esos hoteles de película?”
“Que le parece si viajamos Ud. y yo?”
-Si Ud. paga los pasajes , voy. Apuntemé nomás .
Esas chanzas que se gastan los médicos con sus pacientes. Pero la cosa era que para Andrea cada palabra era una revelación , un signo que le mostraba no el espejo, sino el espejismo de sus propios anhelos. Y no vamo a discutir si era una fantasía u artificio del aburrimiento, pero se sentía viva, palpitante.
Andrea revivía. Hacía vení a su peinadora pa peluquearla y la cosmetóloga pa avivarle la piel. Y por las tardes, infartable, aparecía la Velda, que ya os conté de ella en otra ocasión. Porque hay que decirlo, la Velda es una tía servicial. Vamo, que te favorece si es menester, si se barrunta tu condició de persona generosa, y Andrea lo era en demasía.
De modo que yegaba la Velda por las tardes con su bolso de revistas de moda,sus naipes del kamasutra, lociones, cremas, enjuagues y la mar en coshe.
Y en una desas tardes Andrea le pide que busque a su dotó pa que le haga unas recetas de medicamentos que ya se le terminaban. Y triquititras, va la Velda otra vez por los pasillos der Hospitá, mariposa de los recao , ques muy ducha pa cuanto se la solicite.
Y hete aquí que lo descubre al hombre. Pinton,canoso, de güena presencia. Agudo observador.
-Que ya me iba, me encuentra Ud. de casualidad...
-Que la casualidad no existe, Doc-toor!!- replicó ella .
Y así dió la Velda la primera puntada.
Y ar día siguiente lo buscó por una nimiedad que le pareció válida pa comerle otra buena media hora.
Pa esto se fué averigüando vida y milagros del dotó por medio de las enfermeras der piso. Que era divorciao.Que la cosa era reciente. Que su mujé le había hecho las maletas y se las había dejao en er pasiyo.
Y en la tercera trevista que tuvo con el tal dotó la Velda se mandó la misma frase que usara con er traumatólogo:
-Doc-toor , quiero decirle que mis sentimientos estan comprometidos hacia su persona , es algo irresistible...
Tonce, ese hombre oxidao , quiba rumbo a una fatal vejez, se sintió impactao. Reaccionó como un mushashito ar que una chiquiya atrapa por primera vez y ansí empezó er romance.
Si Andrea, que tenía unos sentidos mú finos pa captar climas, situaciones, etc. se pescó lo que estaba curriendo entre Velda y er médico, no lo hizo notar. Las relaciones entre ambas mujeres siguieron día tras día de la internación con diversos matices, siempre positivos y amenos según la versión de Velda.
Sea porque la paciente había superado la crisis, sea por lo que sea, er médico habló con la familia de Andrea y los convenció de internarla en otro psiquiatrico, ubicado en una zona de bosques con un paisaje sedante de por sí, como paso previo a reintegrarse a una vida normal.
Un mes estuvo en aquél sitio donde, a pesar de los altísmos honorarios que la familia oblaba, no tenía en la habitació ni una miserable estufa. Pero a pesar del frío que soportaba , Andrea elaboraba en las penumbras de su celda su próxima libertad. En ese mes tan solo los hijos la visitaron muy espaciadamente. Velda desapareció del entorno cotidiano.
Cumplidos los treinta dias, el director del psiquiatrico le dió er alta definitiva. Explicó a los hijos de Andrea que su madre podía vivir tranquilamente en su departamento, tomando siempre su medicación, pero eso sí, debía tener compañía permanente. Y Andrea la tenía porque podía pagá . Así que volvió a disfrutar de todo lo hermoso que poseía .
Su asistenta, Juanita, estaba con ella día y noche. Una mañana de ventolinas ululantes Andrea se despertó mú temprano, como en los tiempos que sus niños iban a la escuela. Le dió un vistazo a una foto donde se los veía a los tré mostrando los huecos de los dientes perdidos.
“Juanita esta mañana tengo ganas de tomar un rico café con leche con tostadas, manteca y mermelada y olvidarme toda esa sarta de porquerías que me hacen tomar. Prepáremelo!!”
Juanita la vió tan radiante, que dejó de lao el estado de permanente vigilancia y marchó a la cocina.
Andrea taba una vez mas decidida.Lo tenía pensao y repensao. Esta vez no podía fayar.Moviéndose en el mas absoluto silencio salió al balcón con una banqueta en la mano. Lo imprevisto fué que en er balcón siguiente,un hombre hacía sus ejercicios respiratorios como todas las mañanas.
-Bienvenida a estrenar los aires puros de la mañana, señora! No me conocía , verdad? Soy su vecino, Paulo, pero me dicen Polo porque soy muy aficionado a viajar!
Y así fué como se conocieron .
De tanto en tanto mi Mujer y yo recibimos unas bonitas postales y fotos de la otra mitad der Mundo que les fartaba conocer.

martes, 16 de diciembre de 2008

TORO DE WALL STREET

Arturo Di Modica, el creador der famoso Toro que campea en las cercanías de la Bolsa de New York ,lo osequió a los habitantes de la ciudá un 15 de diciembre de 1989, como regalo de Navidá...
Diecinueve años despué , er Toro ques toó er símbolo de la fortaleza bursátil, ha resultao como er Cabayo que los griegos regalaron a los troyanos.
Queste 15 de Diciembre las noticias que se ventilan ,mare mía, vienen de lo peó.
Ahora mismito aparece er Gran Bonete del Wall Strett. Bernard Madoff, acusao de una estafa que quizá supere los 50 mil miyones de los verdes y lo que se yeva a la rastra. Es que la gente en su afán de lucro no se detiene a pensá. ¿Porque este tío me ofrece tanto mas quen tal sitio ? Un anzuelo pa pescarte, pescaíto!!
Cuantas veces te han contao quel pez grande se come al pequeño? Claro, como tu te crés que eres el Pez Grande, entras a suponer que a ti toca er turno denguyir a los menuítos.
Te preguntarás, shico, como se yega a este desastre? Es un juego.
Secalzó el Madoff su máscara de hombre sobrio,discreto, honrao.Se hizo corré fama de filántropo en su propia comunidá, y ála, crea fama y pégate ar colchón!
Sea como fuere, la cosa no cierra. Que no hay en la USA organismos de control de las agencias que operan en Bolsa? Naides sospechó este entuerto? A tal punto de relajo ha yegao ladministración del Bush? Y los Bancos de las Uropas son tan serviles ar sistema como pa decir “Amen, amén” a cuanto les han propuesto?
Y por favor quitemos er Toro de Wall Street ques mufa, yeta o como se yame el infortunio.

jueves, 11 de diciembre de 2008

AL TROTECITO

Toy sacudío de perplejidá. Me lo encontré a uno de mis vecinos, objetor del trabajo sin solució de continuidad, u sea vago a tiempo completo.Hombre dedicao al dolce far niente toíta su vía, lo veo moviéndose con gran diligencia con un periódico bajo er brazo, mú compuesto de saco y corbata. Mimaginé que le habría fallecío argun familiá. Tonce con discreció le preguntao:
-Pa ande se vá con tanta presencia?
-A una trevista de trabajo.
Me tuve que aparcar la humanidá junto a una paré.
Me tuve que pellizcá con disimulo pasegurarme que estaba despierto y en mis cabales.
Habrase visto? Mi vecino buscando trabajá.
Pa cuando esta gente dedicá a la vagancia en cuerpo y arma sale a buscá trabajo, malo. Pero mú malo! Y lo peó que descomponen er clima. Cuando estos tios salen de sus escondrijos, como cuando salen los sapo. Tormenta!
Enseguida me puesto a leé los titulares de las noticia pa ver si arguna me cuadraba con er virus der trabajo que ha pillao a mi vecino.
Y tóo lo que sencuentra es lo contrario al trabajo. Er paro. Los señores de las grandes empresas de la industria automotriz se orfatean que no pasará musho tiempo pa que estas industrias que yevan mas de siete décadas moviendo los grandes dínamos de los países industrializaos,dejen de producir. Lo ques mú grave.
Por un lao tenemo quel petróleo se agotará totalmente. Por otro lao los sustitutos der petróleo no son una solució. Mas bien son otro problema.
Quizá automóviles que marchen con energía eólica o solar podrían favorecer esta industria ? Pero, a qué precio?
Como dice arguno de mis cuñaos: Vorveremos a los tiempos der caballo. Pensad por un instante en arguno de vuestros clientes , desos de lo má morrocotudo. Los veis yegar montaos sobre un caballo? Manejando las riendas de un sulky? Ná.
Y las señoras? Vestidas por el Oscar de la Renta,el Kenzo,Lanvin,Louis Vuitton , al galope por las grandes capitales de este mundo, rumbo a sus fiestas de arta sociedad?
Sería mu divertío.

domingo, 7 de diciembre de 2008

ER SISTEMA IDEAL

Er “sistema ideal” es como la camisa del hombre feliz. No existe!
Las utopías - como la de Tomás Moro – toítos los humanos las hemos alojao en nuestro pensamiento. Cada día al levantarnos del descanso reparador,de mientras nos aseamos, va nuestra mente a regocijarse con la Utopía dese hombre verdaderamente santo.Y cada amanecé se nos parece que estamos mas cerca .Luego cuando aplicamo el ojo a mirá las noticias , se va la Utopía por las penas deste Mundo.
Pero a pesar de que er sistema ideal, el mas perfecto que la mente humana pueda concebir,mas tarde o mas temprano habrá de yevar a la ruina a buena parte de la civilización, cada uno debe sobreponerse a nuestra condición de arruinadores, y ser fieles a esa común esperanza de vivir en la Utopía.
Apuntemos a fortalecernos como hombres libres, nacidos pa ejercer la libertad de pensamiento, a reconocer que nuestros derechos terminan donde empiezan los del vecino, y procurar no ser atrapados ni en er dominio del Estado ni e n los intereses voraces desas corporaciones que te lo quieren abarcar tóo: los bancos, los medios de comunicació, los superhoteles, las cadenas de comida chatarra, los comités de ciertos partidos políticos, etc. etc. Tan perverso es lo uno como lo otro.