viernes, 4 de junio de 2010

SOKUROV


Cada tanto mi Mujé me pide quescriba sobre Alexander Sokurov, er gran director de cine ruso.
Difícil. Mú difícil. Porque he visto algunas de sus obras en Rusia, y por mi ignorancia der idioma, lo mío se ha limitao a mirar.
Aunque, er verdadero mensaje de Sokurov es ni má ni menos, eso: mirar. Aprender a descubrir , a través de sus imágenes y dese susurro , dese coloquio, que va meciéndose en su obra , la cual nunca es pausada. Sokurov es un pintor de movimientos. De esperas . De esperanzas .
Lo digo con la más íntima de mis humildades : Sokurov me ha enseñao a mirar.Hay una escena que viene a mi memoria con fluidez y aproximación. Es un campo dorado por el que avanzan lejanamente una nubes. Algo muy diminuto se mueve. Es tan pequeño lo que se arrastra que tratamos de imaginar un gusaniyo. Una oruga . Y de mientras la imaginación vuela, comprendemos que aquello que avanza precedío por una nube, es un tren . Sinuoso, nostálgico en medio del mar dorado de las mieses .
En EL ARCA RUSA el relato comienza en unas penumbras alegres, que pueden suceder en cuarquiera de los siglos pasáos, o en la yegada de unos actores que avanzan por los pasajes y pasiyos de argún teatro donde habrán de representar vayase a saber qué. Pero estamos dispuestos a seguirlos , por esas penumbras, por esas voces alegres, cómplices, retozantes o quebradas por una pared o un hueco inesperado. Intuimos que algo nos aguarda. Gual quen la vía. No sabemos qué .
Y al final ya estamos dentro mismo der Hermitage. En los dominios de la gran Catalina .
Esta es - y no otra - la causa por la que mi Mujé me pide esta historia. Porque se tiene dende pequeña un trucu trucu con el Hermitage y las enormes ánforas griegas de lapizlazuli. Que vete tu a sabé de que encarnació se le han colao tas imágenes ...
Ya nos hemo encontrao con er guía de EL ARCA RUSA . Sus tonos coloquiales nos atrapan, nos yevan, nos elevan , nos dejan pegaítos a los marcos dorados de las grandes obras allí colgadas. Para esto nos va diciendo que no eran esas las mejores obras de aquellos pintores. No son sus obras maestras. Pero allí están. Nos participa de bíblicos personajes, nos deja una mínima puerta que enlaza con el Bien por el bien mismo.Sin que este sea un trofeo de la ética.
Sokurov nos lleva tan diestramiente por el tiempo pasao, que de repente se nos clava aquella frase:”Entre la noche y el día no hay pared”.
Aquí, en EL ARCA RUSA vas visitando los siglos y volviendo al presente, con toda esa gente que dia tras dia, de remera y jeans visita el Museo del Hermitage, con las manitas cruzás en la espalda . Y te hacen salir de una sala y entras en otra donde aún pueden verse unos embajadores con sus esposas asistiendo a una ceremonia oficiá presidida por el Zar, nada menos . Y luego - o antes ? - caminamos por los pasillos junto a la zarina y las princesas rumbo al desayuno matinal . Un desayuno acaso de los últimos de esta familia Romanov, que vive el drama de su hijo hemofílico.
Es una pintura mínima .Un abrir y cerrar de puertas. Un abrir y cerrar de puertas y ya estas en la gran sala donde la orquesta obligará a los bailarines a sumergirse en la certidumbre de sus glamorosos destinos.Por unos minutos. Tal como sucede fuera ya de la sala cinematográfica . En esa corriente del tiempo que parece real.
Y que nunca nos convence.

3 comentarios:

Agente Cooper dijo...

Me descoloca mucho el enfoque "rural" de tu reflexión. Por lo que veo es marca del blog. Será cuestión de acostumbrarse. En todo caso, en esta época de verdades incuestionables y opiniones absolutas, siempre es grato encontrar gente a la que el cine, simplemente, le fascina. Y fascinación es lo que provoca el Arca Rusa.

Beatriz Basenji dijo...

Agente Cooper: Gracias por tu comentario. Adoro a Sokurov.Es un ser de un humanismo sutil y cautivador.Luego aquí,en este espacio abierto solo puedo mostrarlo a través "de" mi personaje.Mi deseo es que los lectores quieran conocer la obra de Sokurov. Un Maestro!!
Cordiales saludos.

Agente Cooper dijo...

Pues no, no la conozco. Sí te digo que hace poco vi la versión libre de Kurosawa del 51 (estamos preparando un especial en nuestra web sobre el director nipón). Es una pena que le mutilaran la obra reduciendo el metraje. Sólo si conoces la novela de Dostoievski (por cierto, el escritor favorito de Kurosawa) aprecias la profundidad de algunas de las escenas, si no, te puedes perder un poco.

No te creas que soy ningún experto en cine de los países del este. Me gustó mucho El Regreso de Andrey Zvyagintsev y estoy buscando su peli posterior, dicen que tb está muy bien. Me parecen maestros Tarkovski y Kieslowski, pero reconozco que no conozco mucho más.