miércoles, 25 de noviembre de 2015

LA VUVUZELA



Las lengüitas más estirás dicen a nuestras espaldas que el éxito de nuestro matrimonio – el que conformamos la Manzanita y el autor de estas letras – radica en mis horarios discontínuos en el hogar. Que tan pronto llego a las seis de la mañana, como a la media noche o la media tarde. La cuestión es llegar. ¿O nó ?

Para no hacer ruido, me allego de puntillas a mi sillón favorito y retomo el libro que me tiene atrapao el tejado y las inmediaciones. “Doce cuentos peregrinos” del genial García Márquez.
Y en medio del silencio, oigo lo que parece ser una vuvuzela. No le doy importancia y sigo con la lectura. A los pocos minutos la vuvuzela se vuelve a escuchar.
Cosa rara una vuvuzela en nuestra casa, porque ya los niños han pasado a ser adultos pensantes y sapientes y cuando toman sus instrumentos la casa vibra en estos días con alguna Partita de Bach, o un Waltz de Shostakovich.
Una tercera presencia de la vuvuzela y descubro, un rollo a los fondos del escritorio que, al acercarme despierta y nos descubrimos. Una perra mestiza de galgo y la distracción de Dios, larguísima, a la que se le adivinan las costillas debajo de la pelambre beige . Vaya sorpresa que me han preparado !
Ya en la mañana, me entero que la han rescatado de uno de esos hogares para perros sin dueño. Facebook mediante, los hogares ofrecen a sus protegidos en adopción y los interesados se contactan. Así es como la cachorra ha llegado a nuestro hogar.
Convivía con otros diez perros en la misma situación. La señora que les tiene albergados les prodiga vacunas, comida, los desparasita, etc. etc. y como es obvio se preocupa para que cada perro encuentre un dueño, una familia que lo ame y le cuide.
No podemos dejar de señalar que los perros GALGOS son una de las razas peor cuidadas y más agredidas por sus infames dueños que los USAN para correr carreras y cuando el perro pierde, son capaces de cortarles una pata y arrojarlos a que se mueran desangrados. Hemos visto fotos de galgos ahorcados junto a un árbol.
No debe haber seres más malvados que aquellos que cometen estas atrocidades contra unos animales tan bellos y tan nobles.




2 comentarios:

Rodrigo dijo...

Hola, Beatriz. Hola, a todos.

Tiempo de avanzado otoño por aquí, en el hemisferio boreal, que no en el austral, donde lo que enfila su final es la primavera.
Tiempo de setas y de caza. Tiempo, también, en que se preparan ya las carreras de galgos, se dirimen las eliminatorias locales y regionales, para que, allá por Enero, cuando los campos descansan y el terreno está frío y duro ( o debiera) realizar las finales: bien en tierras andaluzas —Sevilla o Córdoba—, bien en campos toledanos o bien en tierras de Castilla la Vieja, en Valladolid más concretamente, en mi patria chica, Tierras de Medina, para ser aún más precisos.

Suelen ser días fríos, aunque despejados. Se concentra gran cantidad de gente en lo alto de las lomas que bordean el campo de carreras, donde aguardan las liebres agazapadas (de donde la etimología del término: gazapo es la cría de liebre, que espera, por instinto, escondida y sin moverse a que el peligro pase).

Son tan antiguas como la misma raza creada ex-profeso por el ser humano para este fin: la caza de la liebre en collera. Perro singular y hermoso, elegante dodne los haya, y muy poco perro, poco amigo del hombre, tal y como se conciben de otras razas más "de compañía". El galgo no es perro de compañía, es perro de competición. Así ha sido creado por selección. Lo sé por experiencia: he vivido mi niñez rodeado de gentes que los tenía y los entrenaba.
Y no puedo decir que se los maltratara, así, de modo genérico: Es más los querían y mucho, mucho tiempo el dedicado a entrenarlos, a salir con ellos (en moto, en bici o andando). Pero sí es verdad que yo mismo, acabada la temporada, he visto a más de uno colgar de las ramas de los pinos bajos como si de un ajusticiado se tratara. No, yo tampoco lo comprendí nunca, y, sobre todo, tras el tiempo y esfuerzo dedicado.

De un tiempo para acá, se los protege. Incluso alguien, como comentas en tu realto, Beatriz, los adopta, sacándolos de las benéficas perreras circunstanciales. Pero no son perros de compañía, nunca lo han sido. Si los son, es una compañía adusta, flemática, indiferente. No suelen tener esa complicidad con el hombre, esa efusividad. No, se puede decir qeu son perros qeu no han nacido para ser felices, sino para correr. Yo nunca los he visto "sonreir", como sí he visto hacer a casi todas las razas restantes.

A pesar de todo, no dejan de ser perros, y muy útiles para el ser humano: para su diversión, para la caza (menos). Y, lo que es más importante, poseen una belleza equívoca, como salidos del pincel de Modigliano o del cincel de Giacometti.
Definitivamente, Beatriz, los galgos merecerían una vida mucho más confortable y agradecida. Pero han nacido para lo que han nacido, se les ha creado para lo que se les ha creado, y, qué quieres qeu te diga, se me cae el alma a los pies cuando veo a alguno de estos "rescatados" paseando de una correa con su bienintencionado amo. Se les nota la tristeza en los ojos (ya de por sí tendentes a la trsiteza). Son animales cuya única razón de ser son las carreras (en el campo, en collera, cazando liebres a las que sí tienen oportunidad de dar alcance; o en canódromo, persiguiendo un señuelo mecánico que nunca han de alcnazar).

Animal bello. Es la suya una belleza casi equina. Yo nunca los vi como perros. Para mí eran galgos, otra categoría, diferentes, más nobles, más aristocráticos, más distantes. Extrañamente Bellos.

Albada Dos dijo...

Los perros son animales de una fidelidad u nobleza que ya quisieran muchos humanos tener.

Los que se usan para caza son, muchas veces condenados a morir cuando sus cualidades se pierden, y es infame. Los usados para carreras, como los galgos, o aún pero, para peleas, son el ejemplo de cómo hay personas que no merecen tal hombre.

Un abrazo