sábado, 16 de mayo de 2009

LOS PERROS DE CUBA


Pequeño homenaje a MIGUEL EYQUEM DE MONTAIGNE

“Bravo!! Muy bueno tu artículo. Trabajado a fondo, meduloso. Ni le sobra ni le falta. Digamos que pienso igual. Estoy convencida que la finalidad de nuestra existencia nada tiene que ver con producir ni fabricar. Dada la brevedad de nuestra existencia en el marco de un Universo cuyas edades nos agobian, donde , cuanto mas conocimientos obtenemos mas incógnitas nos acosan, pienso sinceramente que debieramos consagrar la existencia a gozar de ella, a indagar los por qué, los cómo, los cuando. Leí hace mucho, un relato de la llegada de los españoles a la isla que hoy conocemos por Cuba. Los nativos comian de los frutos de los árboles, acaso cazaban y pescaban. Había perros y estos perros no ladraban, porque en el mundo en que vivían no existía la hostilidad.Luego los españoles les impusieron el trabajo de un modo inhumano y feroz. Los nativos de Cuba murieron en poco tiempo, porque ese trabajo al que fueron sometidos los destruyó como seres cuyas existencias tenian otras señales.”
Comentario de Beatriz Basenji en el Blog de Eurotopia
“Elogio del Trabajo y refutación del Empleo”, El País, version digital 16/5/2009

Luego de escribir lo que terminan de leer, me quedé pescando en mi mente.
¿Donde había leído lo de los perros de Cuba ? Esto me llevó a recordar alguna página de los ensayos de Miguel Eyquem de Montaigne, mas conocido como Montaigne, nacido el 28 de Febrero de 1533.Aunque esté consignado su deceso el 13 de Setiembre de 1592, su inolvidable obra posee la fuerza permanente de quien ha iluminado a través de los siglos transcurridos a buena parte de la Humanidad.
Hace unos años el alcalde de la ciudad donde vivía – poeta , filósofo y catedrático de Filosofía – pasado algun tiempo de su gobernanza presentó un libro de poesía - editado por el editor mas emblemático de aquel momento – de super lujo y realizando el acto social en el lugar mas aristocrático de la tal urbe. No se privó de nada .
Quiero decir que la mayoría de lo poetas para editar sus libros, van juntando sus dineritos de a monedas, de a billetes, para poder lograr que sus palabras sean impresas y logren eternizarse en el papel.
Estaba pues el alcalde presentando su libro de poemas. Desde el Obispo hasta lo mas granado de los intelectuales del lugar allí comparecían. Y mientras iban desfilando los oradores que con su palabra jerarquizaban el acto, moviendome lentamente por el parque profusamente iluminado del castillo, mi mente se deleitaba en recordar una página de las obras de Montaigne.
Cuenta Montaigne que un emperador romano estaba próximo a celebrar su cumpleaños. Toda la corte se preparó para el acontecimiento y llegado el día, se festejó como correspondía a su condición real.
Tenía el emperador un hijo al que la Naturaleza había dotado de una excelente voz. Y el príncipe, deseoso de agasajar a su padre en tan señalado día, se preparó adecuadamente para el homenaje.
Asi fué que luego de ser servidos los postres, hizo su aparición seguido de varios músicos y en presencia de su progenitor y todos los invitados, cantó. Y con cada canción fué arrancando no solo aplausos, sino verdaderas emociones a los presentes. Cuando terminó el homenaje, se acercó a su padre, para testimoniar su devoción filial. Entonces el emperador le dijo estas palabras:
- No te da vergüenza cantar como has cantado? Tan maravillosamente? Porque para cantar como cantas has debido pasar muchas horas ensayándote con tus músicos, en vez de cumplir con tus obligaciones de príncipe, las cuales son atender a las necesidades del Pueblo!

2 comentarios:

tere dijo...

Que padre mas mal agradecido!
Si fuese justo habria celebrado el esfuerzo del hijo y le habria indicado graciosamente cuanto le agradaria que ademas atendiese las necesidades del pueblo!

Beatriz Basenji dijo...

Gracias, Tere por tu comentario.
Cordiales saludos.Beatriz Basenji.