martes, 2 de abril de 2013

EL PENSAMIENTO CRÍTICO

Frente al poder de la manipulación, hemos de ser capaces de fortalecer nuestra autonomía y nuestro pensamiento crítico”
La evolución del marketing ha desembocado en el desarrollo del neuromarketing, que consiste en utilizar técnicas de neurociencia para analizar las reacciones de nuestro cerebro a determinados mensajes o estímulos; y aprovechar esta información para vender productos. Se ha demostrado que esta metodología es muy eficiente, por lo que tiene muchos detractores que temen su poder de manipulación. Sin embargo, no importa tanto si estamos a favor o en contra del neuromarketing, como que seamos capaces de fortalecer nuestra autonomía y pensamiento crítico. El poder del neuromarketing está en realidad en nuestras manos. “
Por Joan Morera Morales.
Tendencias21.net. 27 /03/ 2013


El poder del "neuromarketing" es relativo. Quienes alguna vez observamos la "materia prima" con que se elaboraban cierta marca de hamburguesas,JAMAS LAS COMPRAMOS!! Y lo mismo nos ha sucedido con jugos envasados o químicos,que al agregarles agua reproducen los sabores de las mejores frutas.

Los que hemos vivido en ciudades turísticas tenemos algun familiar que trabajó o trabaja en la cocina de algun gran restaurant u hotel.Precisamente lo mas sabroso que circula desde esas cocinas son los cuentos a que dan origen los cocineros y los chefs con sus NUNCA PUBLICADAS RECETAS, las que ellos elaboran para los huéspedes. Precisamente, como la "salsa madre", que utilizo como nick. Quien realmente conozca como es elaborada esta salsa no pisa jamás un sitio donde la elaboren ! Así que, por mas que se conozcan nuestros mecanismos neuronales, hay un conocimiento previo que habrá de anular los efectos de la mas elaborada de las publicidades.

Muchos de nosotros tenemos infinidad de anécdotas que hemos oído contar, como la de la cocinera que - tan exigida a la hora de servir los biftec a la familia para la cual trabajaba - la vez que uno de estos biftec cayó a la cloaca de la cocina que por alguna causa estaba destapada, no hizo otra cosa que limpiar la chuleta asada contra su delantal, ubicarlo en el plato, y hacer que lo sirvieran al comensal.

O la vez que un chef de muy pocas pulgas, ante el mismo camarero que le traía un plato rechazado por un cliente, tras oír la queja sobre la cual se basaba, solo exclamó:” ¿Ah, sí ? “ , acto seguido le escupió sobre el mismo plato, removió con una cuchara, le agregó abundante queso rallado y le dijo al azorado camarero: “Tome. Lléveseló !!” Y apenas el cliente lo vió, puso un rostro satisfecho, hundió el tenedor, lo llevó a la boca, y muy ufano exclamó :”Mmmmh! Ahora está delicioso !!”

Quien mas , quien menos, muchos de nosotros hemos tenido un tío Patricio que había trabajado en sus años mozos en alguna fábrica de embutidos, y cuando alguno de los sobrinos le ofrecíamos alguna empanadilla, nos decía : “Carne en cajeta para quien la meta ! “ y no la probaba siquiera.

Quiza haya otros rubros que lleven mejor suerte con esto del neuromarketing. En realidad quienes al dia de hoy realizan campañas publicitarias son los bancos, las financieras, las inmobiliarias y las agencias que venden automotores. Los supermercados han optado muchos de ellos por la propaganda impresa, dejada casa por casa, al igual que los electrodomésticos. La gente gusta de mirar esos pequeños catálogos multicolores, donde se ofrecen los productos y sus precios .

Hemos dejado para el final el rubro de LOS PRODUCTOS ADELGAZANTES. Ultimamente con cierta denuncia que ha sufrido una firma internacional de dichos productos, acusada de provocar graves trastornos hepáticos en pacientes tratados en Israel y en Suiza, las campañas pro venta destinadas a este tipo de productos se han reforzado en algunos casos y suspendido en otros.


No podemos guardar silencio ante algunos casos que conocemos muy de cerca. Alguna persona amiga, algun familiar que se sometió a tratamientos adelgazantes, y al poco tiempo su sistema inmunológico descendió de niveles, y estas personas se vieron sorprendidas por una serie de trastornos en su salud, desde neumonías, gastroenteritis a repetición, pérdidas de memoria, etc. etc.
Por “perfecto” que pretenda ser un sistema publicitario, es obvio que siempre va a chocar con nuestro propio sistema de autodefensa que hemos ido desarrollando a lo largo de nuestra vida, por infinitos caminos.
Hay que estar alertas con las publicidades.No debemos ser pasivos.Tengamos en ALERTA nuestro pensamiento crítico. Poco hay de bueno en lo que ofrecen o muestran en los medios audiovisuales, porque si así fuera, NO NECESITARÍA DE CAMPAÑAS PUBLICITARIAS. 

2 comentarios:

Rodrigo dijo...

Hola, Beatriz. Hola a todos.

Vaya, vaya. O sea que... ¿tu "salsa madre" tiene composición inconfesable, querida amiga? Ja,ja,ja.
"¡Por supuesto!", me dirás, "tan inconfesable como la receta más exclusiva del chef más hermético". Y velay, que tan mal no sabe la cosa, pues que muchos somos los que repetimos de continuo.
Esto me recuerda a un cocinero --excelente cocinero, por cierto-- que conocí en Valencia. En realidad era un artista metido a creador de platos, casado con pintora, y él mismo arquitecto o ingeniero, o algo así, pero copn gran afición para la cocina. Su restaurante, modesto de tamaño, era una de esas casas antiguas del ensanche Valenciano, cruzado el Turia por el noreste. Como bajo platos utilizaba discos de vinilo LP, y lo curioso era que te servía el menú (que se componía de cuatro, seis u ocho platos) sin decirte en qué consistía, y sólo después de haber ingerido tu plato tratando de averiguar qué te estabas comiendo, él te indicaba su composición. Era una labor de recogimiento y descubrimiento. Una aventura gastronómica que uno afrontaba pertrechado de atención sensorial.
Como decía tan singular cocinero, se trataba de dar de comer a un máximo de veinte amigos (el aforo del local), pasar un buen rato no sólo gastronómico sino cultural (pues tanto el mobiliario como los cuadros, como la suave música ambiente eran todo un canto al buen gusto).

Pues eso, neuromarketing puro y directo. Más o menos lo que nos cides en este, siempre oportuno, tema que hoy nos traes, Beatriz.

Ya ha mucho que se habla de los mensajes subliminales. Lo recuerdo de cuando yo entonces iba a la universidad (época en que aún los dinosaurios poblaban la tierra), se hicieron experimentos en cine con mensajes en forma de flash intercaladas a la cinta, de una duración imperceptible, pero que el cerebro lograba captar, y donde actuaba después de forma inconsciente. Se demostró entonces, eficaz. El mensaje llegaba y la voluntad del "flasheado" respondía positivamente al mesaje publicitario. Eso se dice al menos.
Ya sabemos que el inconsciente es nuestro máximo aliado, pero también puede ser nuestro peor enemigo... si uno no se lleva bien con él (si no se conoce a sí mismo, vamos).

Como tú muy bien indicas, amiga mía, la solución, como siempre, está dentro de nosotros mismos: criterio. Pero claro, adquirir criterio es un proceso largo y costoso, que requiere esfuerzo, dedicación, desvelo, una dosis pareja de desconfianza y confianza (desconfianza en quien nos "quiere vender algo" y confianza en nuestro sentido crítico).

En fin, problema complejo, precisamente por lo sencillo que es: ¿qué necesito? ¿qué quiero? ¿qué me gustaría? ¿qué puedo?. Contestar a estas preguntas de forma franca y honesta con uno mismo es la solución, mais...

Se deja influir quien está constantemente al pairo de la influencia ajena, quien no es capaz --o no tiene-- de arrojar un ancla de vez en en vez y fondear en el caladero de sí mismo para contestarse a esas cuatro preguntas anteriores.
Es cierto que somos influenciables, que nuestros gustos pueden ser matizados, y hasta cierto punto dirigidos cuando se conocen (eso tan gráfico de que "todo el mundo tiene un precio"), pero con una periódica disposición ala introspección, creo que uno puede resultar bastante inmune a esos reclamos neuromarketinianos.

Efectivamente: criterio, sentido propio, cuando le común se manipula, y punto.

Ah, el cocinero, se llamaba --y se seguirá llamando, imagino-- Joaquín Schmidt, todo un personaje. Y utilizaba el neuromarketing más poderoso: la seducción sensorio-intelectual.

Un abrazo a todos.

Inma dijo...

Buena entrada crítica.
Efectivamente, creo que todos tenemos a un conocido o familiar que ha trabajado en un lugar dedicado a elaborar productos alimenticios y las experiencias que cuentan no son nada buenas. Yo recelo de productos que no me entran por el ojo, como decimos por aqui. El marketing es otro medio de acabar con el espiritu critico de los ciudadanos, te tratan de vender todo lo vendible, sin piedad. Te lo adornan con bonitos envoltorios y omiten detalles sobre composición o lugares de fabricación en los que se usa mano de obra esclava, por ejemplo.
Cordial saludo