martes, 2 de julio de 2013

LA BUFANDITA

Quien más,quien menos, tiene alguna cosa, algo que es su talismán. Su pasaporte por el escenario de la vida.
 Poseo una bufandita, que vino a ser lo que me quedó de mi primer empleo. Confieso que siempre fui alérgico y con mis estornudos impactaba la clase. Por esa razón, un buen día, mi Profesora de Geografía al terminar la clase hizo dos cosas: me regaló la bufandita y me invitó a colaborar en cierto Diario de circulación local.

No tenía ni 14 años cuando conocí ese olor de las salas de redacción. A lo primerito me enseñaron a hacer café. Madre mía!! ¿A quien se le ocurriría ponerme de cafetero? Pero es que entonces se costumbraba beber pocillos y pocillos de café. La gente se inspiraba con ese brebaje y con los humos de los cigarrillos y las pipas. Y el primer café que me salió del viejo cacharro,alguien dijo puaff, y fue a parar ni mas ni menos a ese sitio que está Ud. pensando: el vater. Otra vez a calentar el agua y que no se vaya a hervir, y le agregas tantas cucharillas de café según el número de pocillos,bla,bla,blá! .
Sigamos. Luego ya comprobado que el café no iba con mi estilo, me enviaron al Archivo. Aprendiz de archivero ! A guardar los clichés, que aun se trabajaba  en aquél diario de  provincias  con tipografía y con plomo .
La de fotos que habré mirado, santo Cielo! Fotos de accidentes ,de suicidas, de pistoleros muertos, de naufragios,de maratonistas,actores,actrices, políticos, dramaturgos, funcionarios de todas las marcas iguales a los fideos: finos,entrefinos,retorcídos y cortados.

La misma Profesora que me obsequiara la bufandita, se venía al final de la mañana a escribir las Notas Sociales, que eran los tiempos que la gente gustaba enterarse quien cumplía años, quien se bautizaba, quien anunciaba un casorio, bailes de la Beneficencia, Loterías y demás artículos sociales con esperanza de éxito.
Como al decir de mis jefes me sobraba tiempo,hala, a repartir sobres por las oficina de los amiguetes de esta gente de las empresas editoras con misivas super urgentes, cuyo texto, debo confesar, jamás conocí. No querrás saber, shico, cuando llegaba el Director !! Siempre había alguien que le veía venir por el rabillo del ojo y anda, niño,a abrir la puerta al Jefe.
El Jefe era un señor alto, ancho, que, ya sea por su forma de desplazar su cuerpo, o porque se peinaba talmente con las onditas del primo simpático del Pato Donald: el Gastón , nunca guardé para mi coleto su verdadero nombre. Durante sus largas reuniones con los miembros del Directorio, solía fumar un habano.

¿O lo mascaba ? Y la discusión era exactamente la misma siempre. Que si el Diario debía ser más amarillista para captar mayor cantidad de avisadores y por consiguiente optar por una mayor difusión o seguir en la cosa regional prolijita ,con sus ideales en lo mas alto. Lo misterioso - que no se sabía de donde - era llegar este tío, y empezar a entrar hermosas señoras bellamente vestidas ,alhajadas y calzadas como princesas ! Quedaba el hall del Diario con una flotación de flor de manzano y lilas que apretujaba los sentidos. Y empezaba la cantinela: venga este joven, traiga café para cinco.
Que jamás se aprendieron mi nombre ni falta que hizo.



Pasaron dos meses y mis deditos se me habían aficionado a los teclados de las máquinas de escribir cuando la redacción estaba desierta.
Era todo muy bonito. Los mármoles, las dobles puertas , la elegancia de las damas, pero el asunto que mi nombre no figuraba en los listados. Ni en el Archivo, ni en la Cafetería y mucho menos en la Conserjería. Vamos, que oficialmente yo no existía. Y al final me armé de coraje y se lo dije:
-Profesora, que voy pasando por aquí muchas horas y ni para un triste piscolabis tengo! ...Sabe Ud. cuando me darán mi recompensa ?
Que ...bueno, que las nóminas luego de seis meses ...Quizá ! Que tu ahora vienes a ser un colaborador y ya se tratará en reunión de Accionistas si corresponde... “
Con educación – como me enseñaran mis padres - la he saludado hasta mas ver y sin soltar otro pío me he salido del foro del periodismo.
El asunto fue que, como entonces era yo un chavalito simpático y durante mi permanencia por el ámbito del Diario me conocí gente del Teatro y tal, me fui de claque para aplaudir en los espectáculos que se presentaban en la ciudad . O sea , me contrataron para batir mis manitas. Y es de no creer : me pagaban!













3 comentarios:

madamebovary dijo...

Por el simple hecho de aplaudir se cobra, y mucho: basta mirar algunos foros atestados de culiparlantes. Huelo el café, la tinta y el tabaco; y, entre el humo, percibo el barullo de la redacción.

Rodrigo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rodrigo dijo...

Hola, Beatriz. Hola a todos.

Pues sí, es que eso de los comienzos es lo que tiene: que uno no sabe, que uno tantea, que uno prueba, que a uno lo prueban (con suerte lo "tantean"), y antes, aún, aún, tras esa labor de aprendizaje, si uno andaba listo, comenzaba a subir en el escalafón; mas si uno permanecía lelo, atontado y superado por las circunstancias (servil, vamos), pues eso, de botones de TBO.

¿Y las redacciones? Ya sabemos que son malas épocas para la lírica (siempre lo han sido, del Siglo de Oro para acá), que los periódicos (término que ya va oliendo a obsoleto), desde que todo el mundo puede opinar en la Red, como que languidece a ojos vista. Lo de la información cada vez se pone más difícil, digo de separarla de la mera opinión. Que los grandes medios, empresas diversificadas, profesionales de la publicidad en sus más variadas formas, lo primero por lo que ha de mirar son los dividendos, la cuenta de resultados, y la Junta de Accionistas. ¿Lo de la información veraz? Bueno, ya veremos si la podemos hacer un hueco. pero eso sí, sin salirnos del guión, de la línea editorial en la que habremos de lamer la mano que nos da de comer.

El pobre aprendiz de periodista, apenas botones reconocido, cero a la izquierda de la derecha, verá que no es buen sitio para medrar, y hará bien como tu protagonista, Beatriz, en marcharse a donde, al menos, por aplaudir lo paguen; que aplaudir gratis eso no la hace ya nadie, ni la familia, más que los tontos.

Gracias, Beatriz, por la frescura de la propuesta, que en este hemisferio boreal nos viene tan bien para combatir los calores que se avecinan ya mismo.

Un abrazo a todos.