NADY

En una palabra: Nadiezhda era una
mujer atractiva. Tenía un marido guapo y lo que se dice un
artista en todo cuanto saliera de sus manos: así fuesen unas
cerámicas decorativas, una fuente ornamental para satisfacer el
capricho de algún nuevo millonario, o los modelos encantadores
que diseñaba él mismo y luego confeccionaba, para lucimiento
de la esposa.
No obstante, la media naranja día sí y otro
también ,decía pasar sus mañanas cotejando los precios de los
supermercados, aunque mas bien se trataba de un buen par de
horas de entretenido palique con el gerente o el sub de
aquellas grandes firmas. Si acaso aparecía luciendo una hermosa
pulsera dorada, tened la seguridad que sabía convencer a su
legítimo esposo que la tal era una baratija. Nada más.
No
podemos dejar de traer a nuestro relato a la mamá de
Nadiezhda, a la cual debiéramos dedicar otro de nuestros posts.
Era el calco de su propia hija, pero tamaño baño, como se
dice de las pastillas de jabón de mayor peso. Le había tocado
pasar la Segunda Guerra Mundial justo cuando la eligieron Miss
Simpatía en su bella Split. Vivía tan feliz de fiesta en
fiesta, que cuando se enteró que existía una situación bélica,
habían transcurrido al menos un par de años.
Hasta entonces,
se había pasado las mañanas y las tardes en el despacho de
algún Ministro, que la colmaba de honores y atenciones, como
solían hacer entonces los caballeros, mucho mas cuando se
trataba de Misses que reunían belleza y simpatía a
raudales
. Si Nadezhda resultó hija de este Ministro o nó,
sospecho que ni la misma Nadezhda lo tuvo nunca en claro.
De
ahí que, madre e hija eran como el Yo y su sombra. Si
Nadiezhda padecía o se gratificaba con algún enredo
sentimental su madre siempre estaba compartiendo las confidencias
de la hija y aun – por qué no ? - haciendo propicios los
encuentros no casuales.
En
tanto- por pura curiosidad - el esposo legítimo tuvo a bien tomar una de aquellas
pulseras que tanto le lucían a su media naranja, y fue a una
joyería con intención de empeñarla, seguro que sería
rechazado de inmediato, al comprobarse que era una baratija.
Resultó que el joyero no mas ver la pulsera inició la
conversación adecuada para inducir al hombre a venderla y ahí
mismo le ofreció una cantidad nunca imaginada por el marido de
Nadiezhda.
No solo vendió la alhaja sino que al volver a casa
le dio tal paliza a su mujer, que le dejó dos costillas
rotas, según confirmó el traumatólogo.
Si
bien Rupert no hizo abandono de domicilio ni ninguna otra tontería, se fue a dormir a
la habitación de los chicos, dejó de aportar dinero al
domicilio conyugal y cuanto más Nadiezhda insistía en
pedirle dinero, Rupert le sugería que vendiera alguna de sus
baratijas.
Fue entonces cuando comenzó a frecuentar el hogar de unos vecinos – dos
veces a la semana – en que iba a lavar y planchar. Se
excusaba de realizar otras tareas a causa del dolor que le
provocaban las costillas rotas.
Entre
tanto, en sus horas libres seguía estacionando su bicicleta en
los supermercados y hasta veterinarias. Había descubierto que
los curagatos eran hombres tiernos y sensibles a las
Nadiezhdas.
En
esto, una persona de su conocimiento , es internada en un
Psiquiátrico a causa de un estado ultra depresivo y ella la va
a visitar por las tardes. Así es como se relaciona con un médico
, hombre entrado en la sexta década, que también estaba
pasando una etapa de enorme depresión en su vida. Hay que
decir que la asistenta era una mujer audaz y a los pocos
días de conocer a este médico, con la excusa de solicitar unas
recetas para su amiga, se le insinúa y he aquí que lo pesca
!
Y el hombre como tocado por una varita mágica, se enamora
como un crío de Nadiezhda.
Entre
nosotros, digamos que Nady es bruta, pero no es tonta, y de
inmediato cayó en la cuenta que carecía de un lenguaje
apropiado para hablar con este médico, que además era un eminente Profesor .
Se sentía atrapada en su propia ignorancia. Una mañana llegó
a casa de nuestra vecina muy turbada . El hombre en su entusiasmo quería presentarla
a sus amigos y colegas.
Imagináos , Nady es una mujer muy
atractiva que causa admiración mientras no abre la boca. ¿Cómo
lograr en una semana , en un mes, parecer una dama ? Nuestra vecina le sugirió que dijera estar trabajando como secretaria de una
investigadora, a la que estaba organizando los archivos. Santas
palabras !
Recuerdo
que semanas después llegó a casa de nuestros vecinos rebosante de alegría: “Señora,
sabe que me ha dicho el doctor? Que para él lo mas importante
es que yo sea una buena vaina – como decís los españoles
- y que si no sé conjugar los verbos y meto la pata hasta
el cuadril, que se jodan sus amigos!”
Comentarios
Bien. Toca relato de verano (en estas boreales latitudes hispanas). Carne trémula, carne de a libra, a la que resulta difícil resistirse. Da igual el valor intrínseco: la carne de a libra no lo necesita, le es suficiente el espléndido valor extrínseco. Como muy bien dice el psiquiatra: "si mete la pata ante las sesudas amistades, que se jodan los amigos". Es lo que tienen las "Nadys" que en el mundo son: no necesitan palabras para vencer, y venciendo se les excusa el convencer. ¡Qué mayor convencimiento que el que no necesita palabras agudas para seducir?
Santas Nadys, necesarias Nadys, imprescindibles Nadys. Nadie mejor que un psiquiatra para apreciar el valor terapéutico del hecho trémulo y rotundo de la carne de a libra de la Nady.
Relato simpático, Beatriz, que nos cuenta cosas vitales envueltas en humorístico celofán (siempre de agradecer). La vida misma pasada por el rebozo naïf de un cuento aparentemente intrascendente.
¿Quién no ha conocido a una Nady, a un "psiquiatra" listo que las prefiere rubias, y no tontas, sino rotundas, con la sabiduría sabiamente incorporada en las curvas de su carne de a libra.
Gracias, amiga nuestra, por ofrecernos sonrisas, e imágenes sonrientes. Y felicidades por ese humor de pie de calle, que roza el carácter de realismo mágico.