AMORES CONTRARIADOS

Asuntos
de estos feudos de la Internet, si señor ! Para que os enteréis
las damas escépticas, que pregonáis a quien quiera oíros
que los machos vamos en decadencia. Sabed Señoras que por
bien de la humanidad existimos unas cuantas categorías de
machos funcionales , capaces de cometer locuras por amor o por
amor contrariado.
El
caso que este buen hombre, se tuvo sus reveses en materia
amorosa.
Vamos,
que una mujer que le electrizaba los pelillos debió darle
calabazas y el hombre se quedó con la sangre en el ojo, como
suele decirse.
Y
lo peor, no es que te den calabazas. LO PEOR es darse cuenta
que el rival por el cual te han dejado, apenas tiene el grado
de sargento cuando tu te llevas luciendo las insignias de
Coronel de larga data.
Porque
una cosa es la incompatibilidad de caracteres y otra enterarse que
la fulana salía con un sargento que no sabe ni cuadrarse en
tiempo y forma. Enterado de la situación ahí el Coronel a lo
primero se ha puesto verde, luego rojo, y al final casi
morado de la ira contenida.
¿Qué
se le vino a la cabeza ? Hablar con nada menos el Jefe de
Informática de la base. Camarada y amigo, al cual había hecho
alguna vez buenos favores. Y como quien está muerto de
aburrimiento, se las ingenió para convencer al tal Jefe de
Informática, que le facilitara la contraseña del sargento que
le había birlado la dama.
Accede
el hombre y le da cuanto él pretendía. Y ahí nomás se
largó a crearse una falsa identidad, de señorita que busca
compañía masculina, se metió en uno de esos portales de
ligue, y fué directo a curiosear la cuenta del sargento .
Cuando lo creyó oportuno, le envió unas misivas mas ardientes
que los chilis de los mexicas !
Y
en esos entreveros de fuegos cruzados, la falsa señorita
le pide que le envíe una foto en traje de Adán al sargento.
Magináos
como se puso el sargento! Ya tenía coleccionada a la ex
del Coronel, pero este otro match con una desconocida le
hacía levantar ronchas a mediodia, media tarde, medianoche !
En
esas orondeces y ufanidades se encontraba cuando por esas
líneas que traza el Destino, alguien lo puso en guardia .
“Que
te están echando una trampa, tenga ojito don sargento !” le
hizo saber el infaltable don Juan de los Palotes. Ni corto ni
perezoso lo consultó con la dama por la cual surgía el
evento.
Que
si, que nó. Que nó que sí. Ya parecía el Uberto de “Serva
Padrona” , cantando una de las preciosas arias de la obra de
Pergolesi.
Investigaron
. La dama por su lado - que, entre nosotros, no cabía en si
misma de las maquinaciones del Coronel - culpa de lo cual
mas de un par de soutiennes se le descosieron a fuerza de
tanta risa y tanta alegría por los fingimientos y
perversiones simuladas por el hombre.
Y entre ambos qué descubrieron ? Que el mismísimo coronel
estaba metido bajo una falsa identidad manipulando los correos
electrónicos.
Como
servida en bandeja venía la venganza, y ninguno de los dos
renunció a ella. Denunciaron y la justicia militar les dio la razón.
La
pena , mi Coronel, que ha sido Ud. pillado .Uno se tiene que
sacar esa espina que siempre se queda provocando en nosotros los
varones con el amor contrariado ese pensamiento:
¿QUÉ
tendrá ese sargento que yo no tenga?
Algo
distinto. Diferente. O quizá la audacia para hacer creer a la
dama que tiene algo distinto, diferente. Y no es verdad. Es una vez
mas el poder de convicción.
Comentarios
Muy bonito, amiga mía, muy bonito. Y no lo digo poniéndome en jarras, sino de verdad. Vamos, que el episodio, a fuer de ser sacado de la realidad, de bien contado parece un relato ficticio, una invención socarrona de los tejes manejes a los que se ven abocados quienes celan y recelan de la fidelidad de sus parteanires. Es decir, que celan y recelan y desconfían de sí mismos, entrándoles tal complejo de inferioridad, que no pueden sino maquinar lo para intentar salir airosos del desplume o el descreste a los que sus parejas creen que les someten.
Ya sabemos todos, que esto de los celos trae muy malas consecuenciaas, para uno o para otro (e, incluso, para el otro u otros de más allá, donde el burlado encuentra el origen de su desgracia dignataria).
¿Qué tendrá el otro que yo no tengo/a? ¿Qué le encuentra ésta? Son preguntas que todo celoso de pro se hace. Aunque el qué tenga el otro es lo de menos, porque lo de más es el qué le encuentra la prójima, que es quien verdaderamente retoña nuestra frente de floridos apéndices no deseados.
Lo que al celoso más le duele, sí, obviamente, es el cuestionamiento de su hombría, de su capacidad para satisfacer las ansias de la amante; lo de la posición social o económica, o incluso cultural, es secundario. Lo que duele es la "clavada, o clavadas" que nuestra prójima disfruta con otro que no soy yo, sus retozos y restregones, sus abandonos, y sus re-encuentros en cabalgadas que nosotros no protagonizamos.
Vistas así las cosas, las locuras que un tal celoso pueda cometer son juegos de niños... porque el celoso, efectivamente, es un hombre al que se envía de sopetón a la infancia casi adolescencia, cuando uno es aún un ser inseguro.
Pero, repito, lo que da más enjundia al relato es el relato mismo, su forma, su expresión.
Muy bien Beatriz, y gracias por este regalito pre-navideño.
Un abrazo a todos (y no me sean celosos, o les regalaré un chupete).