LA MANZANITA

Tenía yo un amigo Monseñó de los de antes, que se tenía er gusto por las artes plásticas. Y se recorría las exposiciones donde las hubiera. Hombre mú tendido en la custión.Y pa esas debilidades que se tenía, se vestía mú discretito, se calzaba su boina vasca pa que le tapara la tonsura , y ála, se iba de Museos y galerias.
Estabamos en una deyas, cierta tarde de un verano sofocante, desos que no paras de consumir helados, cuando él , mirando bajar por unas escaleras a una joven, se le salió el hombre der arma y exclamó:
-Dios Santo! Pero si en esta galería las Venus caminan y se mueven como las diosas griegas!
Fué tal su espontaneidad que me quedé atontao mirando al Monseñó y calibrando que esa frase era digna de un perfecto pagano! Y esa cualidad que me tengo de coleccionar lo imposible, me yevó a las alturas más excelsas.
Ella era argo así como una guia de turismo,quenvez de magnificar er paisaje, le iba contando ar público que visitaba la sala de como, cuando y por qué er artista se había entregao a la realización de tal obra.
Tanto nos gustaran esas historias que repetía o renovaba ,que insensiblemente, como llevaos por una magia mi amigo er Monseñor y yo terminábamos en aquél lugar.Vamos, que ir ahí era abrir esa puertita mú pequeñita que te yeva a los estadios de la creación merced a la cual somos er niño que yevamos dentro.
¿Qué cuando ingresó esta mujer en mi vía? Lo sabrá Dió, porque cuando nací ya ella estaba en mi costao, como la Eva der primer Adán.
Pa describirla voy a poné aquí argo que le dije, musho, pero musho tiempo despué de conocerla : “Tu eres como unas manzanas doradas que se daban en mi pueblo.Que naides les podía hincar er diente cuando caían de la planta. Pero ar yegá el invierno, eran lo mas delicioso que se podía uno comé” .
Como en aqueyos años me viajaba musho, lo único que se daba entre los dos era una bonita amistad, desas de compartir un café, unos libros, unos poetas ,unas soleares, unas caminatas por la mismísima Via Láctea, apenas tomaítos de la mano pa comunicarnos lo que las palabras no saben expresá.
Er romance no fué fácil, porque ya os habéis dao cuenta - mis lectores - que armo las frases a contrapelo , y en los tiempos que yo la conocí , era entuavía peor! Pero es que ella me ha mejorao bastante.Con deciros que se tomó sus recaudos y se hizo mi traductora.
Y er otro motivo que tengo, es que soy lento. Asi como mi vida es un contínuo movimiento, luego en mi interior, mis tiempos fluyen y permanecen ar mismo tiempo.
Ar fin, como luego de cinco años de pláticas, rosas, bombones, mercaos de pulgas, novelas de Jorge Amado,la infartable Colmena der Camilo José Cela; El Secreto de las Catedrales de Fulcanelli ; Desde el Jardin , de Jerzy Kosinsky , Las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury,El Fin de la Eternidad, de Isaac Azimov o Cien Años de Soledad, de García Márquez, mi espíritu logró ajustar al venturero que me calza las botas de mil leguas ,hice un hatillo con mi timidez natural y le declaré mi amor.
Y qué hizo la manzanita? Se ha largao a reír a carcajadas. Se detenía pa tomar aire y ála, a reír y reír .
Y de pronto me nació una ofuscación, un desangelamiento. Y le dije:
- Ar menos tu risa me responde!Que no la dueña de la risa.
-No, tontito. Es que yo hice una apuesta por tí hace mas de CINCO AÑOS y me la acabo de ganar!!

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