jueves, 19 de agosto de 2010

VENTA DE LIBROS


Tenía yo, de chaval, un amigo que no tuvo otra opción mas que emplearse en una librería de viejo, donde la particularidad de la casa era vender los libros por su peso exacto.
Esa y no otra eran la causa de que casi todos en el pueblo llevaran leído a Thomas Mann, Stefan Zweig , Ray Bradubury, Dante Alighieri, Homero, Virgilio, Dostoievsky, Tolstoi, Julio Verne , Balzac, Jorge Amado, y tantos otros, menos - eso sí - los tomos de las Enciclopedias o la Santa Biblia.
Los años le pasaron a mi amigo con eso de considerar los libros a los tantos gramos , a los medios kilos , que de ahí nadie pasaba.
Prosperó el hombre ; se le dió por conocer el Mundo y para ello se compró un maletín de precioso cuero negro , que se colgaba en el hombro izquierdo y con las gafas , su buen traje de corte inglés y la corbata, lo pintaban como del jet set internacional.
Así fué que nos vino a visitar , años ha. Aficionado como era a la mercancía de las imprentas, le invitamos a la presentación de un libro de poemas que había escrito de puño y letra el mismísimo Alcalde , entre la pila de expedientes por resolver, las audiencias canceladas, los baches callejeros a perpetuidad y el desfilar por los reportajes de cada día en los canales de la TV. Profesor de Humanidades , caído en la tentación de la política. Aunque venía patrocinado por la gente de la rosa escarlata, hacia muy buenas migas con el Obispo, también dado a las letras y a la Filosofía.
Allí estaban las grandes figuras , los tronos y los arcángles mezclados con las figuritas odorando el ambiente con sus Dior, sus Chanel nº5 , sus Balenciaga . Entre ellas , nuestra amiga inglesa, que una semana antes había presentado un libro de cuentos, precioso, con solo temas de gatos , realizado en una de esas imprentas por mimeógrafo, que entonces era lo mas económico.
La presentación del libro del Alcalde se hacía por lo más alto, en la casa mas emblemática de la ciudad, cuya mítica dueña ya desaparecida, había marcado medio siglo de cultura no solo de la ciudad donde vivíamos, sino del país .
En el parque de la residencia, con todas las luminarias encendidas , se estaba realizando el acto, hasta con actores que leían los poemas con voz generosa y profunda. Fuimos derivando lentamente hacia el stand donde se vendían los libros y adquirimos un ejemplar.
Y allí mismo, entre las magnolias y los jazmines fuimos pasando las hojas .
Lo tomó en sus manos mi amigo. Imagináos, hombre experto en la materia.
Observa dos, tres , cinco hojas y exclama : ¿ Pero qué esto? Seis míseros renglones y el resto de la hoja en blanco ?
La mira a nuestra amiga inglesa , cuyo libro habia tenido ocasión de ver en nuestra casa y le dice:
Señora, perdone que se lo diga, pero su obra está regalada! Todo su libro va lleno de letras del comienzo al fin de las páginas, ameno como es y encantador con todos sus gatos, por una bicoca , comparado con éste, que casi ni letras tiene !!

Para esto, otra poetisa que había escuchado,muerta de risa se acerca a mi amigo y poniéndole la palma de su mano en el hombro, exclama:
Y no sabe Ud. lo mejor de todo : SE PUEDE LEER!!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJAJAJA,muy bueno Beatriz,muy bueno.Me acordé de uno, me salvé de conocerlo(tuve esa suerte),que decoró su mansión con libros comprados al metro...ahí estuvieron esos maravillosos libros ornando tan ilustre mansión ¿los leería?,¡qué va! pero quedaban bien bonitos ahí en esas estanterías de maderas nobles.JAJAJAJAJA.
De nuevo vuelve a salir la inglesa y mira ¡me cae muy bien!,esa inglesa tuvo duende,seguro,y mucho arte.

Un Abrazo,
Muse de la Rire

Anónimo dijo...

Muse de la Rire: Así tal cual sucedió.Nos dimos un atracón de risa,que mas de un par quedamos sin aire para respirar.Fué inolvidable!Porque además estaba de por medio la modestia de mi amiga inglesa y el ego del alcalde,a quien todo ese lujo le salía gratis!
Un gran gran abrazo , Muse de la Rire!

Beatriz.

Rodrigo dijo...

Genial, Beatriz, como acostumbra. Pacurro me cae cada vez mejor; esa gracia engastada a las palabras, al decir ingenioso y saltimbanqui de un detalle al otro hasta pintar un cuadro pleno de sentido...

El tema una delicia. Vaya estafa, un libro que apenas tiene letras... y que se entiende! Inconcebible, andaría el buen gentleman rascándose la cabeza sin comprender cómo la gente es capaz de comprar por obra en vez de por peso -jajajajajaja.

A propósito: ¿alguien ha pesado las ideas?, ¿Una buena idea pesa más que una regular y ésta más que una mala? ¿o al revés, y el valor de las ideas es inversamente proporcional a su peso, a su gravedad? Cuestión nada baladí, a la hora de poner valor y precio como buen necio a las obras de arte.

Lo dicho, Beatriz, encantador y deliciosamente escrito.
Mis felicitaciones sonrientes.

Un abrazo leve, leve como un idea.

Anónimo dijo...

Rodrigo: El soberano peso de las ideas!Como hacerle entender a un grupo de empresarios que Bilbao existe gracias al Museo Guggenheim.
Cordiales saludos.
Beatriz.