COOPERACIÓN Y SOLIDARIDAD






Ya lo he dicho en otras oportunidades. Los seres nacemos inclinados hacia el Bien. Toda criatura que es bien recibida por su familia, cuidada y atendida , crece en la atmósfera del Amor y de esa substancia se nutre todo su ser . Es decir, que el Amor, está en lo que habrá de constituir sus bases fundamentales de pensamiento.

De forma espontánea y natural, cada niño imita a sus padres, goza con realizar tareas que pueden ir desde acercar una herramienta al Papá, cuando está reparando alguno de los enseres domésticos, o lavar unas hortalizas en un recipiente con agua, tal como lo ha visto realizar a su Mamá. Y cuando Mamá y Papá por la causa que sea, no existen en el marco familiar, seguramente hay Abuelas, Abuelos, Tios , que suplen esas ausencias.

Los niños son felices sintiéndose útiles, necesitados dentro de la esfera hogareña para brindar colaboración. Ya cuando a los tres añitos ingresamos en el Jardin de Infantes, no solo estamos deseando compartir nuestros juegos y juguetes con los otros niños, sino también golosinas, disfraces, sillitas , etc. etc.

Nos vamos integrando desde pequeños al hecho de compartir.
Los escenarios cambian, nuestros amigos, nuestros momentos de expansión, pero la cooperación, la búsqueda en común de elementos para nuestro avance escolar, nos va dando pautas propias de la sociedad en que vivimos.

Los niños captan los problemas de sus amigos. Comprenden si estos problemas se suscitan en el ámbito familiar o escolar. Muestran sus preocupaciones en el sentido deseable que los problemas de sus amiguitos y su familia se superen, y al respecto, suelen buscar los puntos de vista de sus propios padres y cómo resolverían ellos esas situaciones de crisis.

Una práctica que ha nacido a través de los cumpleaños - el de juntar moneditas entre todos para comprar un regalo al compañero - luego la han puesto en marcha en infinidad de ocasiones y situaciones,que se han ido ampliando con el paso de los años. La solidaridad se ha puesto en marcha, mucho antes de que ellos tuvieran conciencia de ello.

Nada de estas actitudes debe sorprendernos. Nuestros antepasados , sobre todo en los medios rurales, han compartido las tareas relacionadas con el cultivo y las cosechas de forma grupal, con todos los habitantes de la aldea. La misma elaboración del pan, que demandaba la molienda del cereal, luego los procesos de este vital alimento, fue realizado generación tras generación mediante formas naturales de cooperativismo.

Prueba de ello son las costumbres tradicionales implementadas en Europa desde mas allá de los Montes Urales hasta los confines con el Atlántico y el Mediterráneo.
Quiero señalar, que los seres humanos llevamos incorporados en nuestro subconsciente generaciones de cooperativismo y solidaridad, que son la base de nuestra Civilización.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola Beatriz:

¡Qué interesante! este tema en los momentos que vivimos con esta economía decadente,codiciosa,y opresora.Con ese fondo,además, de recursos limitados.
Pues al final tendremos que llegar a este punto de donde se partió;el cooperativismo y solidaridad,no queda otra por nuestro bien y por nuestra subsistencia.Estas economías irán en franco retroceso,lo que nos queda-que no es poco-es volver a mirarnos,compartir,ayudarnos y ser solidarios.No hay otra.

Besos y abrazos,y gracias siempre por apuntar hacia lo más simple,que no por ello es menos profundo,al contrario,y lo más humano.
Reyes

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