COLONIALISMO





Ya inmersos en nuestro siglo XXI, aún nos sorprendemos ante la realidad de algunos países europeos que conservan parte de sus territorios coloniales en Africa.
Las jóvenes generaciones asimilan por obligación impuesta por los planes de enseñanza multitud de episodios en la historia de los estados africanos,caídos casi todos ellos bajo el dominio de los paises europeos en los pasados siglos.
La juventud actual tiene muy claro que nunca se debieron invadir los pueblos africanos ni los asiáticos o americanos y mucho menos imponerles nuestra “civilización occidental” .
Los africanos vivían en la edad de Piedra. Eran felices en sus sociedades tribales, y aún hoy, aquellos que continúan viviendo dentro de ellas - a pesar de todo - pueden respirar a su aire, porque el suyo es el estado natural de los seres humanos no sometidos al imperio y la crueldad de nuestra civilización, orientada siempre hacia fines comerciales. Es decir, en la búsqueda incesante del lucro y sus siete plagas .
¿Qué derecho tenían los portugueses, que solo pisaban Africa para raptar africanos, llevarlos hacinados en las bodegas de sus barcos para luego venderlos como esclavos en los puertos mas infames de este Mundo ?
Desde entonces Portugal no ha podido sacudirse el estigma de negrero,de comerciante de esclavos que pesa sobre cada uno de sus ciudadanos, vivan donde vivan. A cada uno de los países colonialistas sus aventuras les costaron sangre, dolor y lágrimas. Ninguna de estas antiguas potencias salió indemne de sus territorios coloniales.
Aún hoy, hay quienes salen a proclamar que España le dió a América su lengua y sus Instituciones.
Forzosamente tenemos que marcar que todas las lenguas son legítimas y respetables. Las lenguas son propias de los pueblos, y cada pueblo tiene la suya poderosa e irrenunciable que le ha permitido a lo largo del tiempo comunicar, establecer el diálogo, contribuír al entendimiento entre las gentes.
América aún conserva - a pesar de sus 500 años de idioma español - sus lenguas nativas. Se siguen hablando el quechua, el aymara, el guaraní, el mapuche, y tantas otras tan profundamente enraizadas en este todavía grande y misterioso Continente americano.
Estamos orgullosos de que así sea, porque, todavía tenemos la esperanza de rastrear, mediante LA PALABRA, los orígenes de los pueblos nativos. Tenemos fundadas sospechas que en épocas remotas, se produjeron pequeñas migraciones de asiáticos, que se fueron instalando en las Indias Occidentales. Muchos pueblos se han perdido, como los Onas, los Yámanas, los Selkhnam de la Tierra del Fuego.Pueblos que sobrevivieron a la crudeza de los inviernos australes untando su piel con aceites de ballena y vistiendo cueros de los animales que ellos mismos cazaban. Nos quedan unas pocas y breves leyendas de algunos de ellos, que tienen raíces orientales, y reúnen la imaginación, la belleza y la sabiduría propia de estas etnias . Verdaderas joyas que nos quedan como único testimonio de estos pueblos ya extinguidos ,porque los hombres blancos y su civilización los condenaron.

Comentarios

l'imposteur ha dicho que…
Hola, Beatriz.
Certero post que rasca, no más pero donde más pica y/o escuece, sobre la pretendida bendición que supuso la misión encomendada por Dios a las "desinteresadas" gentes del "mundo civilizado" por llevar su palabra (la de Dios y la propia de su lengua) a aquellas gentes "salvajes" inmersas en el "primitivismo" más brutal (de brutos, supongo).

Qué razón tienes, amiga mía (como casi, casi, casi, siempre --dejemos siempre ese nimio porcentaje de parcialidad achacable a la singularidad y limitación que nos acota a todos), al objetar qué clase de "civilización" les llevamos, o con qué sibilina justificación (llevarlos la palbra de Dios, la Cultura, la Lengua --como si antes de eso fueran torpes mudos sin capaz de comunicación) entramos a saco en su primitiva y/o degenerada cultura, y bué, de paso, esquilmar sus bienes naturales (suyos, de ellos, como moradores de aquellas tierras que los parieran), sus materias primas, dejarles unos cuantos inmundos basureros, desforestar sus selvas (nichos ecológicos de difícil y frágil equilibrio conseguido a base de eones...), diezmar su población autóctonacon enfermedades propias o por obra del acero y la pólvora... en fin esos "bienes" propios de nuestras sociedades "desarrolladas", "avanzadas" y tecnológicamente superiores (¿y?).

No hay más que echar un vistazo a la actual situación del mundo: por un lado el estado de bienestar del 1º Mundo se tambalea por el elvado coste de su complejidad y desmesurada sofisticación, por elevado precio que hace pagar a los "otros mundos" y por el agotamiento de una fórmula nada magistral; por otro, el llamado 3º Mundo (¿por qué no 4º o 5º?), lugares en origen, estos sí, bendecidos por los dioses, que el 1º Mundo se ha encargado de degradar hasta el estado que actualmente ostentan, dejándolos a medio camino entre las estructuras democráticas propias de Occidente, y una expulsión de su anterior paraíso terrenal, por tanto, entre Pinto y Valdemoro, es decir, en el limbo de la sinrazón.

Sí, mi querida amiga, estoy contigo. Colonizamos como hienas, los abandonamos como ratas, les dejamos algunos "regalitos" envenenados, y, encima, los seguimos tratando con esa displicente superioridad nacida de la estulticia más necia: la del que se cree en posesión de la verdad.

Tiempo al tiempo. Éste siempre se encarga de poner a cada cuál en su sitio. espero que no sea tarde (¡porque me gustaría verlo, leñe!). Mientras, seamos un poquitín más humildes, tolerantes y reconozcamos nuestros errores pasados, dejando de emplear el soniquete de salvadores de la Humanidad.

Gracias, Beatriz, por tu apuesta por la solidaridad, la verdad y el compromiso.

Un abrazo.
(Disculpad la extensión)
Anónimo ha dicho que…
Hola Beatriz: ya primera bofetada sin manos se lo dan a estos colonialismos la antropología moderna, al decir que no existen culturas, ni etnias superiores a otras.A partir de ahí está todo dicho.

Un abrazo,
Reyes

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