LAS PULGAS


Ya sabéis vosotros que soy un tío muy viajao . De mis tiempos de supervisor de itinerarios tengo algunos amigos, entre ellos uno que por esas cosas del Destino se ha venido a instalar con su familia cerca de mi hogar. A su esposa le ha dado por cultivar la danza – el ballet – y vuelta a vuelta se encuentra mi amigo haciendo de Mamá/ Papá y lo lleva el pobre difícil. Para peor compra una propiedad de esas que parecen recortadas de un cuento de hadas, pero fué instalarse el y los niños, y descubrir al dia siguiente de la mudanza, que la casa estaba llena de pulgas.
Pulgas de varias generaciones, como que hacía tres años que nadie la habitaba.

Y comenzó el via crucis de mi amigo. Pa empezar, él y los niños picaós brazos, piernas , manos, que nadie se imagina.Desesperado acude a un veterinario para que le aconseje como eliminarlas. Pa qué ! Que cuantos gatos hay en la casa, y perros los hay? Porque se cruzan las pulgas de unos a otros y sabe Ud. es muy difícil combatirlas. Y ahí no mas le vende unas ampollitas minúsculas, que si te caen al suelo, las tienes que encontrar con lupa.
-Pero doctor, no tengo ni perros ni gatos! Son pulgas que estan en la casa!

No quieran saber la cara con que el Veterinario le comenzó a mirar. Callaíto, eso sí, porque lo único que faltaba que el facultativo le dijera : Peazo de animal , para que me consulta ! (Si no tiene Ud. bestia alguna en su casa,nada mas Ud )
Movió su cabeza en negativo y abriendo sus brazos en cruz lo despidió:
-Hombre, cuanto lo siento, pero estas ampollas no le servirán de nada !

Entró mi amigo a recorrer ferreterías y cada ferretero muy atentamente le respondía a su demanda:
    -Justo ayer vendí el último matapulgas! Cuánto lo siento!
    -Esta por llegar una partida de matapulgas, la próxima semana !
    -Hombre, este es el año de las pulgas, porque la gente viene a por matapulgas todo el tiempo!
Ya este hombre , junto a sus niños deambulaba por la ciudad como para pedir asilo político. No sabía qué hacer ni a quien recurrir . Se pasara el santo dia dando vueltas, para no regresar a la casa y ser nuevamente blanco de toda una nación de pulgas.

Se sientan los tres en un banco de plaza, venga a amortiguarse las picazones a fuerza de cubitos de hielo. Por un extremo de la plaza aparece una señora de esas que no tienen edad ni memoria, con su bastón de Coromandel y su boina escocesa. Se detiene junto a ellos, los mira. Y como si recordara de improviso que son sus familiares los aborda:
-¿Qué hacéis aquí sentaítos en la plaza ?
El niño mas pequeño la mira y se larga a llorar. Y le muestra sus piernas llenas de puntitos coloráos.

-Nos han atacado un ejército de pulgas!

-Haberme dicho ! Que las pulgas se combaten muy fácil. No más tienes que poner 3 o 4 gatos dentro de la casa, y dejarlos lo menos dos o tres dias. Volvéis, abrís la puerta y os juro que no quedará en vuestra casa ni la chozna de las pulgas !

¿Que si fué la solución ? Claro que lo fué ! No quedó ni una puta pulga! Pero eso sí, no quieras saber, shico, como quedaron los cortinados de la casa ! Hecho jirones por la desesperación de los felinos !


Ilustración: Tres gatos, de Aldemir Martins . Brasil. (1922 – 2006 )

Comentarios

Rodrigo ha dicho que…
¡Hum! Hola, Beatriz. Hola a todos/as.
Tras mucho disquisicionar conmigo mismo y mi propia mismidad, he llegado a la conclusión, amiga mía, que este tu post sobre las pulgas, va a contra pelo (de gato). que lo usual es que la gente clame, ruegue y suplique para erradicar esos más que molestos insectos parásitos de sus pobres gatos, que claro, tienen a bien, como domésticas mascotas, compartir su picajosa fauna con sus amitos (no, no es que los dueños giman y clamen por las molestias "en sus gatos", sino que solicitan socorro propio por delegación).

Y digo yo, ¿No irá la cosa con segundas o terceras? que mira que prurito y comezón tiene la cosa, y estando ésta -la cosa- como está, nada es de extrañar que las pulgas vengan a salto de otra cosa igual de molesta y desazonadora.

El caso es que todo aquel que haya sido pasto alguna vez de la voracidad e inquina con que estos sifonápteros (porque se asocia su órgano chupador a un sifón, y porque trocaron las alas por patas hercúleas que para sí las quisiera Bob Beamon) se dedican a la cruenta labor de perforación y extracción de nuestra sangre, sabe que no hay desesperación mayor, con excepción, si acaso, de los chinches, ocasionalmente, los piojos, y, por supuesto los mosquitos. Todos ellos pertenecientes a la nano fauna inventada por la naturaleza para aguijonear el orgullo humano.

A más, a más, estos simpáticos bichitos han sido, y son, causantes de algunas de las epidemias más devastadoras que han azotado a la Humanidad: desde la permanente malaria a la ya, felizmente, obsoleta peste negra.

Así pues, mis sufridos amigos de los gatos, dedicarle a nuestra querida Beatriz un pandemónium de aquí te espero por lanzar ideas, no por útiles, tan poco consideradas para la gatuna condición.

(¿seguro que no iba con cuartas?. No sé, no sé...).

Un abrazo, con rascado incorporado, à tous (sin recortar).

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