sábado, 22 de junio de 2013

DALÍ 2013








 Si Salvador Dalí volviera de entre los muertos se frotaría las manos de puro gusto, de no ser porque “ese gesto abominable” le resultaba “típicamente antidaliniano”. Así lo sentenció en su Diario de un genio(Tusquets), recuento de aquellos inmodestos veranos pasados con Gala hace medio siglo en Port Lligat (Girona). El libro es una joya con perlas como esta: “Por primera vez después de por lo menos un año, contemplo el cielo estrellado. Lo encuentro pequeño. ¿Seré yo el que crece o es el universo el que encoge? ¿O las dos cosas a la vez?”.

Dali y la liga de los artistas que traen cola “
Iker Seisdedos - Madrid, 22/06 /2013
El País. Versión digital 


Con un promedio de siete mil seiscientas personas diarias, desfilando por el Reina Sofía para admirar las obras de Salvador Dalí, nadie puede dejar de observar la atención que este hombre genial sigue provocando.
Es un creador que llena la obra de arte de referencia de sexo culpable y la plantea como un objeto de deseo. Sus pinturas rebosan morbo, y el morbo vende” , expresa el Director del Reina Sofía, Manel Borja-Villel.

Pese a algunas consideraciones del mismo Borja-Villel, lo cierto es que el público no deja de afluir a las salas de exposición para empaparse en la obra de Dalí. Pensamos que el mismo Dalí excedió con su personal obra los lindes del Arte para comunicar detalles explícitos que abarcaron toda su obra y que ahora, la gente opta por aprehender frente a cada una de sus creaciones. En realidad, es lo que se espera convoque la obra de un DALI que tanto en su tiempo como ahora, no puede dejar indiferentes a los contempladores.

Esta exposición amenaza con batir los récords de visitantes al Museo Reina Sofía en sus 23 años de existencia.
Con anterioridad a la muestra de Dalí quienes lideraban el número de visitantes eran las exposiciones de Picasso (2006), Juan Muñoz ( 2009) y Antonio López( 1993). Debemos destacar que, a favor de la crisis económica por la que atraviesa la Península Ibérica , los tres museos mas emblemáticos – El Prado, Reina Sofía y Thyssen - han triplicado el número de visitantes, al punto de recurrir a la ampliación de las salas de exposiciones , lo que entraña un síntoma altamente positivo en el desenvolvimiento de la labor de los Museos y su recepción por parte del gran público.
¿Que si no hay actualmente otros Dalís ? Claro que sí. Lo que también es cierto, que a estos Dalís les ha faltado una Gala !






1 comentario:

Rodrigo dijo...

Hola, Beatriz. Hola a todos.

No es el único, ni el último, que abomina de su semblante, de sus gestos, de su jeta. Suele ser bastante común al genio, que sufre/disfruta su inevitable envoltorio material -su cuerpo-, el encuentro ante el espejo y descubrir a "ese" que no corresponde con el que uno se siente (no al menos "en la medida en que se siente"). Ya lo dejó dicho, entre muchos otros, admirablemente bien Jaime Gil de Biedma, en el "poema contra él mismo":

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
...
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

Y Dalí se amaba muchiíííííííísimo a sí mismo. No le quedaba otra. Era consciente de su genio insolente, de su insoportable talento, de sentirse preso de su envoltorio de carne y vísceras...

Pero a la vez, era consciente (yo creo), de que todo eso que él era, que se sentía que era, más lo que no sentía y no pudo comunicarnos, todo eso, estaba detrás de ese "gesto abominable" que no le dejaba ser, plenamente, quien, realmente, era.

Y, sí, amiga mía, una Gala a veces obra milagros. Pero para que pueda cumplirse el milagro ha de haber peces, y pan, y vino, y demonios a los que combatir, y piedad, mucha piedad, por uno mismo, por la especie y por la vida.

Es una formidable noticia, por otra parte, que la gente, cuando le falla el "aquí te pillo, aquí te mato" consumista, vuelva los ojos hacia el arte. ¡Qué más lógico! El arte es el último refugio de la esperanza; en él uno puede cobijarse con mayor seguridad que si lo hiciera en un búnker. Porque él, el arte, es el verdadero paraíso del ser humano, lo que verdaderamente le compensa por llevar la pesada carga de la conciencia.

Como siempre, Beatriz, gracias por la oportunidad.

Un abrazo a todos.