domingo, 26 de abril de 2015

SALUDOS DESDE FRANCIA





Aprovecho que mi Mujer se ha ido a jugar a la canasta con sus amigas, para apropiarme del blog.
Jolín! Que me ha saludao mi amigo Pierre -  desde la Primavera parisina  -  con la noticia menos esperada por los franceses .
La verdad: los que somos gente del Pueblo, esperamos leer o escuchar en las noticias que se van a rebajar los impuestos, que se nos aumentarán los salarios un 15% , que a los escolares les regalarán un par de entradas para ver Le Cirque du Soleil para que se regocijen con esos saltos perfectos de los gimnastas y los trapecistas, que no se olvidan jamás !
Pues nó . La noticia, discretita, como perdida entre la prolijidad de las columnas de los periódicos , se da a conocer con el título que el semanario VSD “Por fin en el Elíseo!” ha publicado y que debió ser la exclamación de Julie Gayet avanzando por los gloriosos pasillos y salones del Elíseo, para encontrarse con Monsieur Hollande.
Es que tener un Presidente soltero y con aspecto de picarón de buena marca y larga data, que si gobierna muy pero que   muy mal, que si un día acierta y otro mete la pata hasta el cuadril, a raíz de lo cual los parisinos – muy circunspectos eso sí - definen la gestión de Hollande “un coñazo”, ya se inclinan a aceptar que el Presidente bien puede aprovechar la Primavera y dedicarse a sus galantes entrevistas, antes que siga tomando iniciativas que arruinen aún más los bolsillos de los contribuyentes.
El Amor es el Amor, y está visto que Monsieur Hollande se juega el todo por el todo en la amplia cuadrícula de la suite presidencial.
Sea  como  sea,  él no  ha  renunciado  a  sus bemoles  : ha decidido someter sus relaciones con Julie exactamente por escala. Peldaño por peldaño.
Tras las cotidianas visitas nocturnas de la actriz al Palacio presidencial, ha sumado un fin de semana en La Lanterne, la famosa casa de descanso donde solían refugiar los monarcas de la Francia - antes de la toma de la Bastilla - sus citas galantes. Allí pues ha recibido a Mme. Gayet en compañía de su señor padre.
Que dirían las damas del siglo pasado: ya no se ocultan. Las damas casi siempre han traído prestigio a los gobiernos de Francia. Así que como suelen decir los fieles del Tango: vamos todavía !!


Foto:  Julie  Gayet.

3 comentarios:

Rodrigo dijo...

Hola, Beatriz. Hola a todos.

Bien. Me parece bien. Que el escándalo deje paso a la normalidad. Probablemente con ello —con la pérdida del efecto "clandestino"— la pasión también se vea resentida. Ya sabemos que el morbo es hojarasca o estopa para la hoguera pasional: sin morbo deberemos fiarlo todo a la calidad del combustible, y a veces éste se demuestra "poco calorífico".

Bah, seguro que no es el caso de monsieur Hollande y mademoiselle Gayet: son una pareja suficientemente dispar como para no fiar el amor al romanticismo pasional, sino más bien a otros intereses, esos sí, menos mutuamente confesables (o enteramente patentes).

Dar carta de naturaleza normalizadora a una relación otrora polémica (por la forma, no por el fondo) es una manera de arrojar la toalla: monsieur Hollande, sabedor que no hace sino perder el apoyo de los franceses a su labor de gobierno, intentará al menos que lo aprecien por su vida privada (algo así hizo Sarko, y todos sabemos cómo acabó).

¡Luz rosa y taquígrafos amarillos en los rincones más recatados del Elíseo!

Un abrazo a todos.

Rodrigo dijo...

Hola, Beatriz. Hola a todos.

Bien. Me parece bien. Que el escándalo deje paso a la normalidad. Probablemente con ello —con la pérdida del efecto "clandestino"— la pasión también se vea resentida. Ya sabemos que el morbo es hojarasca o estopa para la hoguera pasional: sin morbo deberemos fiarlo todo a la calidad del combustible, y a veces éste se demuestra "poco calorífico".

Bah, seguro que no es el caso de monsieur Hollande y mademoiselle Gayet: son una pareja suficientemente dispar como para no fiar el amor al romanticismo pasional, sino más bien a otros intereses, esos sí, menos mutuamente confesables (o enteramente patentes).

Dar carta de naturaleza normalizadora a una relación otrora polémica (por la forma, no por el fondo) es una manera de arrojar la toalla: monsieur Hollande, sabedor que no hace sino perder el apoyo de los franceses a su labor de gobierno, intentará al menos que lo aprecien por su vida privada (algo así hizo Sarko, y todos sabemos cómo acabó).

¡Luz rosa y taquígrafos amarillos en los rincones más recatados del Elíseo!

Un abrazo a todos.

pedro perez dijo...

jajaja me ha dado mucha risa que le hayas robado el blog a tu mujer ya que se fue a jugar canasta pero te digo lei toda la entrada y me parecio interesante