SALUDOS DESDE FRANCIA

Aprovecho
que mi Mujer se ha ido a jugar a la canasta con sus
amigas, para apropiarme del blog.
Jolín!
Que me ha saludao mi amigo Pierre - desde la Primavera parisina - con la noticia menos esperada por los franceses .
La
verdad: los que somos gente del Pueblo, esperamos leer o
escuchar en las noticias que se van a rebajar los impuestos,
que se nos aumentarán los salarios un 15% , que a los
escolares les regalarán un par de entradas para ver Le Cirque
du Soleil para que se regocijen con esos saltos
perfectos de los gimnastas y los trapecistas, que no se olvidan
jamás !
Pues
nó . La noticia, discretita, como perdida entre la prolijidad
de las columnas de los periódicos , se da a conocer con el
título que el semanario VSD “Por fin en el Elíseo!” ha
publicado y que debió ser la exclamación de Julie Gayet
avanzando por los gloriosos pasillos y salones del Elíseo, para
encontrarse con Monsieur Hollande.
Es
que tener un Presidente soltero y con aspecto de picarón de
buena marca y larga data, que si gobierna muy pero que muy mal,
que si un día acierta y otro mete la pata hasta el cuadril, a
raíz de lo cual los parisinos – muy circunspectos eso sí -
definen la gestión de Hollande “un coñazo”, ya se
inclinan a aceptar que el Presidente bien puede aprovechar la
Primavera y dedicarse a sus galantes entrevistas, antes que siga
tomando iniciativas que arruinen aún más los bolsillos de
los contribuyentes.
El
Amor es el Amor, y está visto que Monsieur Hollande se juega
el todo por el todo en la amplia cuadrícula de la suite
presidencial.
Sea como sea, él no ha renunciado a sus bemoles : ha decidido someter sus relaciones con Julie
exactamente por escala. Peldaño por peldaño.
Tras
las cotidianas visitas nocturnas de la actriz al Palacio
presidencial, ha sumado un fin de semana en La Lanterne, la
famosa casa de descanso donde solían refugiar los monarcas de
la Francia - antes de la toma de la Bastilla - sus citas
galantes. Allí pues ha recibido a Mme. Gayet en compañía de
su señor padre.
Que
dirían las damas del siglo pasado: ya no se ocultan. Las
damas casi siempre han traído prestigio a los gobiernos de
Francia. Así que como suelen decir los fieles del Tango:
vamos todavía !!
Foto: Julie Gayet.
Comentarios
Bien. Me parece bien. Que el escándalo deje paso a la normalidad. Probablemente con ello —con la pérdida del efecto "clandestino"— la pasión también se vea resentida. Ya sabemos que el morbo es hojarasca o estopa para la hoguera pasional: sin morbo deberemos fiarlo todo a la calidad del combustible, y a veces éste se demuestra "poco calorífico".
Bah, seguro que no es el caso de monsieur Hollande y mademoiselle Gayet: son una pareja suficientemente dispar como para no fiar el amor al romanticismo pasional, sino más bien a otros intereses, esos sí, menos mutuamente confesables (o enteramente patentes).
Dar carta de naturaleza normalizadora a una relación otrora polémica (por la forma, no por el fondo) es una manera de arrojar la toalla: monsieur Hollande, sabedor que no hace sino perder el apoyo de los franceses a su labor de gobierno, intentará al menos que lo aprecien por su vida privada (algo así hizo Sarko, y todos sabemos cómo acabó).
¡Luz rosa y taquígrafos amarillos en los rincones más recatados del Elíseo!
Un abrazo a todos.
Bien. Me parece bien. Que el escándalo deje paso a la normalidad. Probablemente con ello —con la pérdida del efecto "clandestino"— la pasión también se vea resentida. Ya sabemos que el morbo es hojarasca o estopa para la hoguera pasional: sin morbo deberemos fiarlo todo a la calidad del combustible, y a veces éste se demuestra "poco calorífico".
Bah, seguro que no es el caso de monsieur Hollande y mademoiselle Gayet: son una pareja suficientemente dispar como para no fiar el amor al romanticismo pasional, sino más bien a otros intereses, esos sí, menos mutuamente confesables (o enteramente patentes).
Dar carta de naturaleza normalizadora a una relación otrora polémica (por la forma, no por el fondo) es una manera de arrojar la toalla: monsieur Hollande, sabedor que no hace sino perder el apoyo de los franceses a su labor de gobierno, intentará al menos que lo aprecien por su vida privada (algo así hizo Sarko, y todos sabemos cómo acabó).
¡Luz rosa y taquígrafos amarillos en los rincones más recatados del Elíseo!
Un abrazo a todos.