miércoles, 13 de mayo de 2015

AVIA TERAI: VÍCTIMAS DE LOS AGROQUÍMICOS




Avia Terai es una pequeña población de la zona central de la provincia argentina de Chaco, actualmente gobernada por el Intendente Héctor Renee Pallares . La población no llega a los 6 mil habitantes , y se encuentra rodeda por enormes campos de algodón transgénico , que desde hace mas de DIEZ AÑOS está padeciendo el regado masivo con agroquímicos que desde entonces está atacando severamente las vías respiratorias de la población y generando tumores cancerígenos .
El pueblo fue visitado por integrantes del “Chaco Ra'anga” proyecto elaborado por Científicos y artistas que recorren la región del “Gran Chaco Sudamericano , la segunda zona boscosa más extensa de Sudamérica, que se extiende por Argentina, Bolivia y Paraguay.”
En la actualidad, ese gran emporio forestal integrado por quebracho colorado y blanco, algarrobo, guayacán, guayaibí, sauce y mistol entre otras especies, poco y nada conserva de su otrora riqueza. La tala indiscriminada terminó con estos bosques.
Aixa, una niña de tan solo 8 años “ tiene su cuerpo cubierto de manchas y verrugas negras. Hace pocas semanas volvió de Buenos Aires, donde le extrajeron cuatro tumores de la espalda, pero los médicos aún no han podido comprobar el origen de su extraña enfermedad

La doctora Seveso y algunos de los pobladores del lugar adjudican el mal de esta niña a los “constantes regados con agroquímicos y los residuos de una de las principales fábricas de semillas transgénicas del país, llamada Genética Mandiyú y ubicada en la localidad hace 17 años “ .
Para agravar la situación en que vive esta población, se da el caso de que los vecinos del lugar , que carecen de servicios de provisión de agua al igual que de bombas extractoras del vital elemento, almacenan agua de lluvia o provista por el aguatero, en bidones que contuvieron originalmente los agroquímicos que son rociados desde el aire por avionetas que se utilizan para ese fin.
Además, la misma Dra. Seveso indica que “ los residuos de la empresa Genética Mandiyú son arrojados a una calle del pueblo. Tengo fotos de eso, y lo notable es que la empresa nunca tuvo un control, ni un estudio de impacto ambiental. Nunca se comprobó la salud de los trabajadores, cuando hay personas que, desarrollando trabajos administrativos, sufren de enfermedades respiratorias y de la piel".

Fuentes: Wikipedia
20minutos/ Agencia EFE :"Un pueblo argentino que vive rodeado de veneno "
9/ 05 / 2015

1 comentario:

Rodrigo dijo...

Hola, Beatriz. Hola a todos.

La historia de siempre: las grandes multinacionales de la industria Química/Farmaceútica pasando por encima de la salud que dicen pretenden preservar en las sociedades más desarrolladas (véase del 1º Mundo). Por encima de la salud de quienes han de producir los "productos milagrosos" que contribuyan a la buena salud de los "primermundistas", está claro.

¿Por qué los "Bopales" y los "Avia Terai" y los otros tantos lugares donde no se tiene pudor a la hora degradar el ambiente/calidad de vida de sus pobladores, no se dan dentro de las fronteras de esos estados Primer Mundistas que sí se beneficiarán, en cambio, del producto ya acabado y sin riesgos (aparentes)?

Porque la opinión pública no lo consentirían.
Hay un mucho de pública hipocresía en nuestras sociedades bienpensantes y primermundistas, por otro lado. A la que se se saca a la luz uno de estos desmanes (o el trabajo de niños, o la explotación inmisericorde de adultos en jornadas interminables, por cuatro perras, etc.) se crea una especie escalofrío o estremecimiento de buena conciencia que rechaza tales comportamientos. Pero, en realidad, casi todo el mundo, del Primer Mundo, sabe, cómo se obtienen, producen y manufacturan muchos de los productos de consumo. Nadie pregunta, y nadie parece querer enterarse. Los consumimos y punto, sin conciencia de lo que ello supone. Además lo queremos cada vez más barato, nos da igual que eso suponga condiciones inhumanas para los trabajadores implicados en su cadena de producción.

Después, eso sí, salen a la luz noticias como ésta que difundes, Beatriz, y todos nos rasgamos las vestiduras. Pero, al mismo tiempo, todos queremos buenos frigoríficos, coches baratos, prendas de vestir de usar y tirar, cosméticos que enmascaren la ley natural, fertilizantes que aumenten las cosechas que después se quemarán para mantener precios, en vez de para erradicar el hambre ene l mundo...

Money, money, money... Todo se resume a eso. Y mientras el primer mundista tenga money y la pueda gastar alegremente en productos cada vez más sofisticados e innecesarios, mejor. El cómo éstos se produzcan, eso ya parece no ser cosa que incumba al consumidor final... Pura hipocresía. Y así nos va.

Es necesario denunciar, pero, la verdad, poco se consigue, y poco se conseguirá mientras la hipocresía presida nuestras vidas, las de los privilegiados habitantes del Primer Mundo.

Gracias, como siempre, por proponer, Beatriz.
Un abrazo a todos.