sábado, 23 de mayo de 2015

LUSTRANDO METALES

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Cuando mi Mujer se pone su traje de luces - es decir manoplas y delantal de cocina - me digo a mi mismo : Huyamossss !! Porque seguro se va a poner a lustrar los bronces.
Asunto grave, sí señor !! Porque los industriales se han puesto de acuerdo para hacer desaparecer del mercado los limpiadores de metales. O sea : los que limpian de verdad , porque de imitaciones tenemos los estantes llenos. Cada uno peor que el otro.
Cuando me tocara el servicio militar - que en nuestra juventud se hacía – nos ponían a los reclutas a limpiar los bronces. Vaya faenita! Porque de entonces, los encargados de ordenar la tarea se paseaban entre la tropa sin prisa y sin pausa. Eran tal cual unos tábanos en los días  señalados para  fastidiar a los mortales .Nadie  chistaba.
 No se podía dar  rienda  suelta  a  los chistes recién salidos del horno, ni los rumores que daban vueltas a causa de aquél escandalete protagonizado nada menos que por un Teniente de Navío y un Capitán de Corbeta, que una tarde aciaga del final de la primavera – cuando los grados de temperatura aumentan a lo loco - se fueron caminando por el estrecho camino peatonal que rodeaba la Base y que llevaba a la ruta de Cincunvalación por la que se llegaba al quartier central de la Ciudad.
Llevaban ambos  recorridos lo menos tres kilómetros , agobiados por la canícula de la media tarde, cuando ven una muy oronda señora que llevaba de la mano a una niñita, detenerse y luego doblarse para atar los cordoncillos de los zapatos de la criatura.
El Teniente y el Capitán , que venían conversando , se quedaron mudos. Absortos , sin poder dar crédito a la imagen que a sus ojos se presentaba.
Era una señora de buen ver, con sus faldas como corresponde a una dama. Inclinada como estaba, dejaba la señora lucirse sus formas exactas y abundantes, y no va que este par de caballeros  llegados a  la  vera  de la muy agraciada  dama, no pudieron resistir la  tentación  y cada uno le estampó una flor de palmada en sus rotundas nalgas ?
La  señora pega  un  grito  y  recobra  su estatura, que no era poca !  ¿¿Y quién resultó ser ?? Para desgracia de ambos, nada menos que la esposa del Comandante de la Base.
Treinta días de arresto se comieron !

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