viernes, 21 de abril de 2017

¿ POR QUÉ A MI ?



Cada vez que nos encontramos en situaciones conflictivas, lo primero que nos decimos es: “¿Por qué me ocurre esto a mi ?”. No provocamos la situación, ni hicimos cosa alguna para que aquello que nos aflige ocurriera . Lo cierto es que nos sucede y de inmediato comenzamos a sospechar que hay como una especie de conspiración contra nosotros.

Pues no. Nada de eso. Todas las situaciones de orden negativo están ocurriendo todo el tiempo a los Seres, sea cual fuere su condición social. Tenemos que pensar que formamos parte de un Universo que continuamente fluctúa a merced de oleadas de emanaciones cósmicas que viajan con la misma potencia de la Luz y nos van atravesando y produciendo cambios la mayoría de las veces positivos y otras dejando caer nuestros estados de ánimo.



Unos seres son más sensibles que otros y en esas fluctuaciones generan a su alrededor estados caóticos, acaso no porque ellos mismos se lo hayan propuesto, sino como una reacción a lo que su propia psiquis les genera.
De modo que lo mas positivo para no sumarnos a esos desafíos cotidianos, es tratar de permanecer en Armonía con nosotros mismos, a fin de no alterar con nuestras actitudes nuestro entorno y sumarnos a los puntos caóticos de otros seres.

Debemos ser muy conscientes de estas contingencias , porque tenemos si o SI una responsabilidad moral que nos atañe. Cuando nos sentimos agobiados por las circunstancias, respiremos hondo tratando de expandir nuestra caja torácica y nuestro diafragma, con suavidad, para que nuestro humano cuerpo no sufra porque si nos entregamos al agobio, a la desesperanza, ciertamente nos vamos a enfermar.

Veamos con cuanto esmero se ha gestado la magna Vida en este Planeta, sólo para que nosotros los seres Humanos podamos existir y cumplir nuestros destinos !
Agradezcamos las etapas conflictivas por las que tenemos que pasar, porque sin esas experiencias, NUNCA llegaríamos a conocer el valor de nuestro propio Espíritu. No aprenderíamos a subsistir, a vencer las dificultades, a desarrollar nuestra inteligencia para salir de las circunstancias que nos afligen.

Tengamos FE en nosotros mismos. Esa debiera ser la premisa fundamental. Luego debemos ser conscientes que NO estamos solos.Que a pesar del egoísmo de tantos seres que parecen ejercer un Poder, ellos también son transitorios.


Foto:mujeres de fortaleza blogger.

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2 comentarios:

Adelina. dijo...

MUY BUENO BEATRÍZ. LO COPIO PARA ENVIARLO POR CORREO MAIL, PORQUE TENGO AMIGOS ESTUDIANTES DE ESPIRITUALIDAD QUE NO TIENEN FB.ADE.

Rodrigo dijo...

Hola, Beatriz. Hola a todos:
Buen post, amiga mía, que se sumerge, solo sea a pulmón, en los turbios intríngulis de los avatares interiores sobrevenidos a instancias de las dificultades que la vida a todos nos prodiga.

Efectivamente, ante la casuística de las desgracias, que nunca suelen presentarse solas, la primera reacción que nos viene, agobiados por la desdicha, es pensar en las conspiraciones de los astros (en esto nos parecemos a esos políticos a los que han pillado en renuncio, culpabilizando de todo a oscuras y taimadas tramas conspirativas).

Mas en lo tocante a la desdicha confabulada, y la subsiguiente impotencia en que nos sume, las conspiraciones no son cosa de semejantes, no. Demasiado orgullosos para admitir que nada que no sea superior a nuestra calidad de humanos pueda dañarnos con tanto ahínco, buscamos a los conspiradores entre los seres innominados, o nimados "af infinitum": los astros, los dioses, la inconstante y despiadada diosa Fortuna, los Idus de Marzo, las funestas alineaciones y conjunciones estelares, etc... cualquier fuerza insospechada, más allá de nuestra voluntad de humanos.

Cuando la verdad, amiga mía, como muy bien expones, es que la conspiración se urde y trama en el ínterin de cada cual, en nuestros propios rincones oscuros y apartados.
No voy a decir, no, que las circunstancias exteriores no influyan. Que "las desgracias nunca vienen solas" es algo demasiado obvio para negarlo; pero ¿no será porque no enfrentamos convenientemente la primera desgracia por lo que esta, como una bomba de racimo, provoca la consiguiente reacción en cadena?

Salir de la espiral de la desdicha, cuando ya ha hecho acto de presencia, es más complejo que afrontaren un principio la desdicha desencadenante.
Como también bien dices, Beatriz, solo conservando la calma y el dominio sobre nuestra consciencia se puede afrontar con éxito la mala fortuna o la desgracia; no hacerlo a tiempo es un error que suele salir caro.

¿Por qué a mí? Porque, como las infecciones provocadas por agentes patógenos, estos sólo pueden medrar en organismos depauperados, desprotegidos o con un sistema inmunitario debilitado. Potenciar el autocontrol, el conocimiento de sí, tener una conciencia clara de qué es lo propio y qué lo ajeno, es un primer paso para conservar la salud espiritual (y la física).

Gracias, como siempre por proponer, Beatriz
Un abrazo a todos.