¿ CÓMO REACCIONAMOS ?




En mi novela "El Fulanito", uno de los personajes cuenta de alguien que era lo que en la jerga popular se llama "borracho perdido". Ese personaje pertenecía a una familia que lo había tenido todo a su favor. Y malos negocios les llevan a la quiebra. Entonces ese hijo de buena familia, se evade a través del alcohol. Hasta que una noche, cae a una cuneta y unos jóvenes que le reconocen, detienen su auto y lo auxilian. El, al verse socorrido por sus pares, desde el fondo de su orgullo se jura que nunca más bebería una sola gota de alcohol en la vida. Y lo cumple.
En este caso, lo que salva a esta persona de su alcoholismo, fue el ORGULLO.

Debemos señalar que el ORGULLO conlleva un gran precio que siempre vamos a pagar con dolor , porque el ORGULLO obra de tal modo, que hace que nuestro YO levante a su alrededor poderosos muros que nos aíslan de los Otros. No nos damos cuenta, pero con el ORGULLO avanzamos como con una coraza cubierta de púas, por medio de la cual, aunque no seamos conscientes de ello, iremos creando DOLOR en nuestras vidas, porque dadas nuestras actitudes para con nuestro prójimo, se irán distanciando y dejándonos huérfanos de cariño, de Amor, de solidaridad.

Hay una sola “medicina” para todos nuestros males: la HUMILDAD. La Humildad es el primer paso para abordar ese YO rebosante de vanidad, y a la vez de orgullo, que nos hace creer lo que no somos.

Pensad: cada uno de nosotros estamos viviendo en este Planeta, por una voluntad muy anterior a nuestro nacimiento que nos es desconocida. Es decir: somos seres dotados de una VOLUNTAD y cada uno de nosotros ha optado vivir esta VIDA para realizar una tarea que es una vocación. En algunos seres esta Tarea se halla en la plenitud de nuestra Consciencia y en otros seres aún no se ha manifestado . 


Sea cual sea nuestra situación en la Vida, el primer paso es lograr la HUMILDAD, porque logrando la Humildad – que es la Madre de todas las Virtudes - también venceremos nuestro orgullo.
Y nos iremos dando cuenta de que vamos logrando la HUMILDAD, cuando hagamos propios los males ajenos, las aflicciones tanto físicas como espirituales, porque les vamos prestando nuestra atención. Con tan solo PRESTAR ATENCIÓN a quien nos muestra su dolor, sus males, su desesperanza, YA es comenzar a proyectar sobre esa persona nuestra solidaridad, nuestro AMOR, nuestros mejores deseos para que supera a la mayor brevedad sus situaciones adversas.

Uds. Mismos van a comprobar que, luego de haber hablado con cualquiera de estas personas afligidas por sus circunstancias, un día cualquiera se vuelven a encontrar, y esa persona les va a decir:” Sabes que luego de hablar contigo, mis asuntos se solucionaron?” Pero como ya la semilla de la HUMILDAD arraigó en nosotros, no nos vamos a creer “los salvadores” . No.
 Ha sido la fuerza de ese Amor que proyectamos sobre nuestro vecino, nuestro amigo, quien sea, lo que ha logrado el cambio. 

Ilustración: Imagui

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