sábado, 18 de enero de 2014

HOLLANDE DE 22 A 7 ( 2 )




 Mon  ami  Pierre me ha llamado nuevamente. Este es uno de los mejores inviernos franceses. La gente está tan entusiasmada siguiendo el episodio de la salida de la Primera Dama de Francia de su internación en un Hospital parisino, que ya ni se les ocurre observar el informe de la meteo.

Los noticiosos han mostrado una Valerie distendida, suave y aterciopelada. Se ha instalado como corresponde en un antiguo coto de caza, conocido como La Lanterne, residencia oficial destinada a los fines de semana del Presidente y su familia . Fue aquí mismo donde Sarkozy, el anterior Presidente, pasó su luna de miel con Carla Bruni.

París es una catarata de rumores que circulan por twiter, por teléfono, por las radios AM , en fin, cualquier medio es bueno para estar enterado de los amores desventurados del Presidente y la actriz. Cualquier ciudadano francés no puede dejar de considerar el comportamiento de Hollande ventilándose por todo el Planeta.

Por un lado es una satisfacción que el Orbe se ocupe de los amoríos del presidente galo. Que el nombre de Francia circule de polo a polo . Hay que decirlo: la gente se siente como parte de una patriada libertadora, donde nadie – absolutamente nadie – se opone a la vida privada del primer mandatario.

Con frecuencia se oye decir a algunos locutores y presentadores: “ Disculpe Ud. No puedo opinar” o “No soy amigo de lanzar opiniones” .

La verdad es que lo seres humanos somos proverbialmente vulnerables. Ninguna persona y mucho menos un Jefe de Estado está a salvo de ser alcanzado por las certeras flechas de Cupido. De más está decir que alguien con tanta responsabilidad sobre su persona, debiera haber extremado la prudencia que estas situaciones merecen.

Se ha sabido que , mas allá de ser acompañado por alguno de sus guardaespaldas en sus escapadas para encontrarse con la actriz, cuidando de no llamar la atención viajando por su cuenta a bordo de una Harley Davidson , el nidito de amor había sido cedido en préstamo por una de las mejores amigas de la Gayet.

Entre nosotros , no queda bien que todo un Jefe de Estado de una potencia como lo es Francia frecuente un “pisito de soltera “ y para “mejor” prestado para estos encuentros. Queda muy sin estilo presidencial.

Luego, Hollande carece de perspicacia. ¿En que cabeza cabe que, siendo su compañera sentimental desde hace 14 años la periodista Valerie Treirweiler , - que pertenece al staff de nada menos que el París Match - su affaire con la actriz podría pasar desapercibido? Eso nunca !

Se piensa que Hollande le debe las tres cuartas partes de su triunfo como candidato presidencial tanto a Segolene Royal., la madre de sus cuatro hijos como a Valerie, dada su relación con los medios de la capital parisina.

La imagen que de Hollande se está plasmando no es positiva. Es cierto que se puede respetar la vida privada de un gobernante. Sin que ello signifique admitirle que sus intereses personales soslayen los deberes y obligaciones que como mandatario le corresponden.

¿Cómo queda Francia en estos momentos, en que la agenda de Hollande tiene programada una visita como Jefe de Estado a Washington y le estan reclamando el listado de las personas que le acompañarán ?

No queda bien que el Canciller explique al Embajador de los Estados Unidos que el Presidente está pasando por un conflicto sentimental y no sabe muy bien como resolverlo, y como dicen los chinos, no sabe bien a cual de las dos santas vestir, ni cual dama será la que finalmente Monsieur Le Président elija para su viaje !! 

Foto: Frankreichs First

2 comentarios:

Manuel Ariza Canales dijo...

¿Cuántas personalidades habitan dentro de nosotros? ¿Se puede ser el bueno del doctor Jekyll de nueve a seis y dejar el resto para el señor Hyde? ¿Puedes engañar a tu mujer y ser fiel a tu país? Desde luego, yo tengo dudas al respecto...
Muchas gracias por tu visita a "Días intensos". Vuelve cuando quieras.

Rodrigo dijo...

Hola, Beatriz. Hola a todos.
¿Ha pasado ya el toro? ¿Se perdieron ya las ominosas y agudas velas hendiendo el aire como cuchillos? Pues entonces, ya salgo de mi escondite, todo valiente, para torear el polvo de la estela levantada por su pezuñas.

En cierto está modo, esto de demorarse... da tiempo para ver cómo la vida se retuerce sobre sí misma, cómo realiza insospechadas (¿?) piruetas, y aterriza allá donde se suponía que uno estaba antes de saltar al vacío.

La grandeur no está en peligro (bien sûr!), porque "La Grandeur" nunca existió, fue un mito generado al socaire de un Rey Sol, un Emperador con "la paille au nez" y un Segundo Imperio que se canibalizó a sí mismo hasta parir un régimen parlamentario. Francia es la Revolución, siempre lo fue y siempre lo será. Una Revolución cainita sedienta de abeles mojigatos, a los que masacró sin piedad. La Grandeur de Francia radicó más en su afán de libertad que en sus ejércitos victoriosos. Y de esa grandeur, creo yo, es un ejemplo monsieur Hollande, y su compañera, y su amante. Pero no los aviesos correveidiles que han metido sus narices de hiena donde era tradición no meterlas. Esos son los que socavan esa grandeur que está a buen recaudo en el "alma de lo francés".

Monsieur Hollande no ha hecho sino seguir la tradición. Lo que ha cambiado es el mundo alrededor, los franceses de pacotilla y calderilla, esta deriva mediocre y "mediocrizante" que arrambla con todo en pos del cotilleo y el pasteleo con fines monetaristas.

Sé que remo a contracorriente, que no parece imagen muy edificante ver a todo un presidente de la República Francesa calzándose el cráneo, no con el soberbio casco del dragón de gala, sino con el del discreto motorista. Pero es que, amigos míos, eso es Francia: manejar con soltura las cosas de estado y las del boudoir, saltar de unas a otras con la facilidad que sólo un francés puede mostrar.

Y a la grandeur francesa no hay que aleccionarla sobre cómo es capaz de separar una faceta de la otra. A monsieur Hollande le crecen los enanos. No se le perdona que no tenga plata de dragón de gala (o de engreido Giscard d'Estaing, o de intimidante Mitterand, o de enano recrecido Sarkozy).

¡Pero si monsieur Hollande encarna la grandeur más auténtica, la más genuina, la más liberal! Para prueba, ahora que el toro ha pasado, es ver cómo madame Trierweiler quería perdonar las veleidades escapistas de su marido, Le President. Cosa que parece imposible, pues el plato roto es de difícil composición sin que se noten las líneas de ruptura.

En fin, que para intentar salir con bien del fregado en que me he metido, por pretender defender a monsieur Hollande, no añadiré más que, al fin y al cabo, monsieur Le President no ha hecho sino anteponer su buen gusto (tan francés y constitutivo de la verdadera Grandeur) a las "obligaciones" formales, tan frecuentemente hipócritas (como en EEUU), que se suelen exigir a un gobernante.

Ah, y no crean que madame Trierweiler no sabía lo del affair de su compañero. Lo que más le ha dolido es el escarnio, el que los focos revelaran que su frente no estaba lisa como la palma de la mano o el culito de un bebé, sino que lucía lustrosa y ramificada corona de muchas puntas.
Lo de siempre en estos casos,
vamos.

Agradeciéndote de nuevo, como es mi costumbre, la oportunidad, recibe un abrazo, Beatriz, extensivo a todos cuantos en este santo espacio se demoren.