lunes, 14 de abril de 2014

BODA CON PEQUEÑO PRESUPUESTO




Las bodas son, en la mayoría de las grandes ciudades, una industria como cualquier otra, que mueve la máquina del progreso. Desde ese punto de vista es del todo aceptable.

Hace poco una señora amiga nos obsequió un ejemplar de un magazine dedicado exclusivamente a las fiestas de bodas y 15 años. Una edición muy cuidada donde de un modo sencillo y práctico nos asesora de quien es quien en este mundo de tanta belleza ,ya sea por los modelos que lucirán las quinceañeras o las novias, las madrinas,las señoras madres y abuelas, las damas del cortejo, etc. etc. Desde las clásicas invitaciones del mas refinado gusto, a las realizadas artesanalmente con papel reciclado, hasta las mismas alhajas que lucirán , todo todo, condensado en un magazine para advertir a los posibles clientes.

Los problemas comienzan cuando uno da el primer paso y pide un presupuesto. Por lo general nos ofrecen 2 o 3 opciones, tal como suelen hacer otros profesionales – los arquitectos por ejemplo - cuando realizan los planos para una posible obra que vamos a construir. Esas opciones llevan la intención de sondear cuales son las cifras que el cliente destina para el emprendimiento.

Es cuestión de saber elegir, de cotejar otros presupuestos, e incluso de saber hasta donde estos organizadores de tales festejos son personas confiables. Tampoco hay que desdeñar lo que nosotros mismos imaginamos, porque al fin y al cabo se trata de nuestro dinero y nuestra proyección social .

Mas allá de todos los detalles que cada uno quiere imprimir en esa circunstancia gloriosa como lo es festejar  la boda de alguno de nuestros hijos, queremos sugerirles un modo práctico de sortear este evento, que fue lo que nosotros mismos realizamos en dicha oportunidad.

Teniendo presente que formamos parte de una familia numerosa, lo que nosotros queríamos era compartir el momento de esta consagración con cada uno de nuestros familiares, pero sin hacer lo que se dice una fiesta , pero sí marcar  el  acontecimiento . 

Para ello recorrimos varias Parroquias y en cada una preguntamos si tenían un salón que permitiera realizar un brindis y compatir un lunch con la torta de bodas correspondiente. No fue fácil, pero lo logramos.

De modo que, la ceremonia fue al mediodía y a continuación nos dirigimos hacia un salón que ocupamos junto a nuestros familiares donde ya estaban distribuídos todos los elementos para el brindis . El mismo diácono que ofició la ceremonia, dijo unas breves palabras, se sirvieron unos muy buenos vinos, y cada uno degustó lo que le apetecía. Fue un encuentro tan caluroso , tan lleno de júbilo por parte de quienes lo compartimos, que ha sido y será inolvidable. Transcurridas  un  par  de  horas saludamos a cada uno y nos marchamos rumbo al aeropuerto, para iniciar nuestro viaje de bodas.

Sencillo, emotivo, pleno de la cordialidad y los buenos deseos de quienes compartieron ese instante de nuestras vidas. 

No hay comentarios: