NI ELEFANTES NI MONOS


Los que arguna vez dejamo hueya de nuestros piés por tierra africana, nos hemos yevao musho má que recuerdos de aqueyos días. Y porque nos tocó compartir nuestra estancia con gente de diversos países, y escuchemos relatos de los nativos y de los que no lo eran, argo se nos aprendió. Que las noche en África yevan esa dimensión de la selva y los cenarios estelares, tan profundo el uno como la otra . Lugar ande se citan lo tribal y lo civilizao. Er jazmin der Cabo y los excrementos de la fauna.
La primera cosa que la gente der paí recomendaba a los que eran cazadores, que nunca disparan sus armas ni a mono ni a elefante. Tabú. Trae desgracia.
Y qué desgracia? La peor, shico; te la paso a contar.
En una de las estancias questuvimos – que fueran cuatro – a cual mejó, conocí un cazador, hombre de menos de cuarenta, bien plantao, vamo, un hombre desos que lo tienen tóo. Salú, dinero, mujer honrada, hermosa familia. Tres chiquiyos tenía. Dos niñas y un niño, de menos de un añito, cuya foto mostraba a quien se le acercara. Precioso er bebé. Vivía er hombre con su familia a menos de doscientos kilómetros de mi actuá domicilio.
La cosa que se empeñó en cazá un elefante.Y aunque trataron de disudirle y plantearle que por esos territorios era difícil verlos y tal , no oyó a naides. Total, pa qué? Que por las leye aduanera no se si se podía traé tonces er trofeo, u sea la cabeza con los colmillos y las patas der animal.
Le dijeran los nativos, mismito hasta er momento der disparo , que no lo matase. Que le iba a pesá la vida entera. Pero er tío empeñao en lo contrario y lo mató.
Que luego,Santo Cielo, la faenita pa los nativos, mesejante animá de no se cuantas tonelás.
Ufano quedó er hombre. Como si hubiese cumplío la gran hazaña...
Pasó tiempo y por supuesto como nos pasa a tóos ni me recordaba de tal persona. Y un día, haciendo un trámite,me lo encuentro por estas latitudes. Cambiao el hombre. Nos saludemos,que tal y como está la familia. Y er hombre callao. Mas que callao, embutio en su persona.
-Que no sabes tú la desgracia que hemos tenío. Mi niño, mi niño fue yegar del viaje, y morirsemé en los brazos. En mis brazos...Nunca orvidaré al mushashito que me repetía : Mister, please, do not kill the elephant !!
"Cuatro países africanos (Namibia,Botswana,Sudáfrica y Zimbabue) van a subastar 100 toneladas de marfil en la primera venta legal y el dinero que se recaude irá a parar a programas de conservación de los paquidermos en estos países africanos " ...
El País.com . Madrid 28/10/08 - Versión digital.

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