miércoles, 18 de abril de 2012

AUTISMO Y TORTURA







André McCollins, de 18 años, fue a su colegio para niños con necesidades especiales en Rotenberg, Boston, siguiendo su rutina normal. Lo que no sabía este joven es que sus hábitos diarios se truncarían por una trivialidad. McCollins se negó a quitarse el abrigo y como castigo sufrió durante siete horas seguidas torturas y vejaciones de sus propios profesores, que llegaron a someterle 31 descargas eléctricas.

“Un joven autista ,torturado por sus propios profesores de EE.UU.”
Público.es / Madrid 18 /04/ 2012


Luego de casi diez años, trascienden estos hechos ocurridos en un colegio de Boston a raíz de estar circulando el video que las cámaras de seguridad de ese mismo colegio grabaron. Es espeluznante observar como este joven se debate ante las descargas eléctricas que le son aplicadas por aquellas personas en quienes SUS PADRES CONFIARON .
Individuos de un sadismo escalofriante, eso sí, revestidos con sus títulos de PROFESOR.

Lo que mas impacta es que estos sucesos hayan ocurrido en la ciudad mas elitista de los Estados Unidos: Boston. Cuna de las grandes familias norteamericanas, poderosas por sus fortunas .

A raíz de estas descargas eléctricas recibidas el joven estuvo tres dias en coma y sus discapacidades se agravaron.
Aunque estas prácticas llevadas a cabo en el JUDGE ROTENBERG CENTER de Boston, fueron denunciadas por la familia de este joven, ha trascendido que las mismas fueron continuadas.
“Recientemente la ONU hizo saber al Presidente Obama que esta clase de técnicas equivalen a “tortura” y aconsejó que tales centros donde se mantienen estas prácticas sean erradicados “.
Hay que decir que HASTA EL PRESENTE, este establecimiento continuaba con este sistema. Lo que nos da la pauta que poco pueden los ciudadanos de los Estados Unidos para hacer valer sus derechos frente a las instituciones.

Seguramente muchos de nosotros conocemos algunos casos de pacientes que fueron sometidos hace años no solo a descargas eléctricas a nivel cerebral, sino a experimentos con LSD. Una de estas personas, a quien traté hace tiempo, estuvo VEINTICINCO AÑOS SIN PODER SALIR DE SU CASA ! A tal punto vulneraron su personalidad que temía abandonar su hogar y se sentía incapaz de caminar siquiera diez metros por una vereda !
Para estos resultados, tanto padres como pacientes gastan fortunas confiando en los profesionales y sus sistemas “exitosos” para recuperar a los pacientes, cuando lo que en realidad estan practicando estos doctores es UN FRAUDULENTO NEGOCIO, y en otros casos pagándose su propio sadismo.

Foto: El actor DUSTIN HOFFMAN en su rol de RAYMAN,donde interpreta a un autista.

2 comentarios:

madamebovary dijo...

Me gustan sus comentarios. Denotan una mirada sensible que pone los ojos en los hechos tapados por la relevancia periodística y que conciernen a los más débiles entre los débiles. Un saludo

Rodrigo dijo...

Situaciones marginales acaecidas a gente marginal en la marginalidad del "off the record" de las sociedades desarrolladas.
Casos y cosas que a pocos interesan sino fuera por lo anecdótico: los guardianes que debieran proteger convertidos en verdugos: agita el morbo y remueve las bajas pasiones. Este caso pertenece al mismo ramo de las cuidadoras que amparándose en la indefensión de un roro le zurran la badana más para desahogarse ellas que por reconvenir. También algo de sadismo hay: el placer de causar daño al inocente, de alienar otra vida por medio del dolor, del sometimiento. Es un instinto poderoso --humano, demasiado humano-- que no sé de dónde nace, en qué mecanismo psicológico se arraiga, pero recurrente. A él también se debe la existencia de la tortura. El placer que produce no es animal, sino eminentemente humano, sofisticado. Quizá tachado por la sociedad bienpensante de "enfermizo", pero que como el bacilo de Koch, causante de la tuberculosis, todos poseemos, si bien de forma latente y no activa, contenido por el sistema inmunitario sano. Cuando este sistema inmunitario se relaja, cuando las condiciones ambientales son favorables para el "bacilo", se desarrolla y puja y prevalece, porque como todos los cánceres, una vez desatado es muy difícil detenerlo.
Las situaciones de guerra son un medio favorecedor, las de guerra civil aún más; las de guerra entre etnias, o por razones raciales, aún más. No es necesario realizar ningún esfuerzo para encontrar ejemplos.

Pero lo que más abomina es que, como muy bien dices, Beatriz, esto pase en donde menos se puede sospechar: la sociedad más altamente civilizada y supuestamente avanzada de EEUU (valga decir del 1º Mundo).
Eso indica que aun en estas desarrolladas comunidades los instintos más oscuros, las caras más tenebrosas, las constituciones más enfermizas, siguen estando pujantes, esperando su oportunidad. Esto nos debe hacer pensar que muy poco o nada se ha avanzado en el la evolución espiritual del ser humano. O lo que es peor: esta evolución, que pudiera ser esperable y deseable, no existe: el ser humano es lo que es: dios y demonio, tinieblas y luz, cumbre y abismo,... y entre estos dos polos permanece, en estado de hibernación, hasta que uno u otro encuentra ocasión para aflorar.

También leí el otro día que en el mismo EEUU (eso de ser el ombligo del mundo hace que todo lo que allí ocurre de excepcional, todos los perros mordidos por gente, salten inmediatamente a los medios en una exhibición impúdica de la lacra), en EEUU, decía, la policía se había llevado detenida y esposada a una niña de seis años por alborotadora (se precisa en el margen que la pobrecita sufría una de esas rabietas incontenibles que todos tan bien conocemos). ¿Esto es de recibo?

Volviendo al tema, todo ser marginal tiende a ser blanco de la incomprensión, cuando no se convierte directamente en punching ball de los "bajos instintos" de los "altos espíritus bienpensantes".
Solo quien posee la "luz", la comprensión y el amor necesarios (y casi siempre eso queda en el círculo de la familia: a recordar el caso de "la niña borda" de Los Santos Inocentes), es capaz de considerar a estos seres marginales como lo que son: seres humanos frágiles.

Gracias otra vez, Beatriz, por la sensibilidad, esa que te hace escudriñar (como bien apunta madamebovary) entre las bambalinas de las noticias de candente actualidad, los comportamientos y las actitudes atemporales.

Un abrazo urbi et orbi.