miércoles, 31 de octubre de 2012

MALDACENA

Juan Martin MALDACENA ,físico argentino, Profesor de Física desde 1999 en la Universidad de Harvard, y desde el 2001 ha sido profesor en el Instituto de Estudios avanzados de la Universidad de Princeton.
Nacido el 10 de Septiembre de 1968 en Buenos Aires, vivió junto a su familia en el barrio de Caballito de la capital argentina.

Cursó su enseñanza media en el Liceo Militar Gral. San Martín ( Prov. de Buenos Aires). Inició sus estudios superiores en la Universidad de Buenos Aires, donde permaneció entre los años 1986 y 1988. Luego continuó en el Instituto Balseiro, Argentina, donde obtuvo su licenciatura en Física en 1991 bajo la dirección de G. Aldazábal. Maldacena obtuvo su doctorado (Ph.D.) en la Universidad de Princeton bajo la supervisión de Curtis Callan en 1996, y comenzó a desempeñarse en un cargo post-doctoral en la Universidad de Rutgers." 

 "En 1997, se unió a la Universidad de Harvard como profesor asociado (el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard) siendo rápidamente promovido a Profesor de Física en 1999.”
Desde 1998 , su nombre comenzó a repercutir en los ámbitos académicos, a raíz de merecer el reconocimiento de The New York Times por el profundo interés despertado en la principal conferencia anual de Físicos. En esa oportunidad presentó la “Conjetura Maldacena”, “que consistía en una hipótesis que intenta zanjar las inconsistencias que existen entre la teoría de la relatividad general y la mecánica cuántica, que describe el comportamiento del submundo atómico.”


Maldacena ha sido distinguido en 2012 con el Premio YURI MILNER a la Física Fundamental. Una distinción dotada con 3 millones de dólares. Actualmente sus investigaciones estan orientadas a la relación entre el espaciotiempo cuántico y las teorías de partículas.


Fuente: Wikipedia.

3 comentarios:

Rodrigo dijo...

Hola,Beatriz. Hola a todos:

Paréceseme ver (o imaginar), dentro de esa reluciente cáscara que es el cráneo de J.M. Maldacena, el mismo universo contenido: la multitud de neuronas (más 100.000 millones en el cerebro, con más de un billón de conexiones entre ellas) a modo de galaxias en un firmamento que siendo material (sustancia gris) lleva a cabo una función que trasciende la materia para adentrarse en el terreno desconocido del que mana la imaginación.

Y ahí, en esa reluciente cabezota (con todo el cariño), el universo conocido, y los muchos "multiversos" por conocer, se dan los mismos procesos que acaso tienen lugar en este otro universo que percibimos.
Imagino que en esas neuronas, en esa su capacidad para desarrollar imágenes y conceptos y significados, alguna andará con la inquietud de conocer cuál ha sido el origen de su existencia como neurona; en qué momento de la embriogénesis las neuronas comenzaron a existir, a funcionar como tales, a ser conscientes de sí mismas...

Es apasionante, sí. Y enternecedor que haya humanos embebidos y absorbidos por cuestiones tan poco prácticas, pero tan esenciales, tan capitales para el conocimiento humano; conocimiento de su Ser, de su origen, de su porqué.
Dicen de los montañeros que su objetivo es la conquista de lo inútil (aserto con el que no estoy de acuerdo, obviamente). El objetivo presente de todos estos científicos que andan detrás de la entelequia existencial, sus leyes, su funcionamiento, me parece de una entidad similar: ellos, ahí solos --o en exiguas cordadas--, se aventuran en alturas prohibidas para los demás, para coronar espacios nunca hollados. ¿El valor que eso tiene para los demás? El valor de su empeño, de su fe, de su posibilidad.

Gracias Beatriz, por traer a este compatriota tuyo a colación. Buen banquete de él me he dado. Sabrosísimo, por cierto; y sin sensación de saciedad.

Es tanto lo que desconocemos de nosotros mismos que resultan hasta casi infantiles estos intentos por saber y saberse. Aún así la curiosidad es un estímulo al que nunca renunciará el ser humano.
¿Será el eco, la resonancia, que en él pervive de aquél momento original, justo anterior al Big-Bang? Puede ser.

Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

Hola a tod@s,

En la Edad Media la Iglesia era la que tenía el poder de decir lo que era "real" y lo que es el "Universo".

Luego, se encomendó a la "Ciencia", que en la Física Mecánica se puso a dar "leyes".

A los niños se les hace aburrida cuando se basa en ecuaciones ...., pero se quedan plasmados cuando es equivalente a las espadas de las pelis que doblan la luz, las capas de invisibilidad que protegen al bueno y las partículas que atraviesan paredes... Eso lo que ven en las películas (pero podrían ver igualmente en un experimento científico si lo supieran y si tuvieran la ocasión).

La ciencia siempre necesitará la curiosidad del niño (no hay imposibles), la imaginación del poeta o literato (lo de Julio Verne que fue a la luna) y la magia (del que se teletransporta en una serie sobre estrellas y planetas) entre otros visionarios. Muchas personas ven las nuevas tecnologías como magia.

Cuando nada "cuadra" (*) con lo oficial, se hacen conjeturas (como el susodicho) y se pasa a otro paradigma.

(*) Eso de "nada cuadra con lo que es oficial" ... da miedo a muchos .... ¿creemos lo que vemos o vemos lo que creemos.....?
Gracias por estar "ahí", Beatriz
(ana)

Anónimo dijo...

Gracias Ana y Rodrigo! Por ahora estoy "acá". Cordiales saludos.

Beatriz.